Después de una semana de alta volatilidad en los mercados post legislativas, los principales bancos redujeron sus tasas de interés para plazos fijos. Según el Banco Central, la TNA promedio cayó del 44% al 35%, aunque el rendimiento mensual todavía se mantiene por encima del índice de inflación.
En apenas 48 horas, la tasa de interés para descubiertos en cuenta corriente —una de las principales vías de financiamiento de las pymes— se disparó del 80% al 190% nominal anual, su máximo desde 2009. La falta de liquidez y la incertidumbre preelectoral paralizan el crédito productivo.
Aunque el tipo de cambio bajó tras el acuerdo con Estados Unidos, el ministro de Economía evita recomprar dólares para no inyectar pesos en el mercado. Las tasas siguen altas y el sector privado se mantiene en modo defensivo.
Mientras el Tesoro vende reservas para mantener el dólar estable, el sistema financiero se seca de pesos y las tasas de interés se disparan hasta el 100%. El mercado vive una paradoja: hay abundancia de divisas, pero falta liquidez local.
El uso de plásticos en pesos sumó $20,9 billones, pero en términos reales retrocedió 0,2% frente a julio. El golpe más fuerte lo sintieron los sectores medios bajos, mientras que el gasto en dólares se contrajo 16,9% tras las vacaciones de invierno.
Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina, reconoció avances del Gobierno en estabilizar la economía, pero advirtió que con tasas cercanas al 70% anual “es difícil operar” y que sin cambios en el sistema impositivo y laboral el país seguirá 25% más caro que competidores como Brasil y México. “Preocupa a la UIA la actividad económica” y “pide que las tasas se estabilicen en niveles razonables”. El sector presentará en septiembre un nuevo “contrato productivo”.