
Los feriados que caen sábado o domingo ya no se perderán: un decreto oficial permite trasladarlos para garantizar fines de semana largos y más movimiento económico.
La suba de tasas expone un giro en la estrategia libertaria: el Gobierno busca contener al dólar, pero al costo de frenar el crédito y la inversión
Opinión25 de agosto de 2025 Infoempresas⌚ Tiempo de lectura: 2:00 min.
El giro que sorprende
El gobierno nacional rompió con uno de los pilares de su plan original y decidió subir fuerte las tasas de interés para intentar frenar la presión cambiaria. La medida busca que el dólar llegue contenido a las elecciones, pero implica abandonar la promesa inicial de Javier Milei: lograr la desinflación con tasas bajas que impulsaran la inversión privada.
Para la economista Gisela Veritier, este movimiento “rompe uno de los principales pilares del plan económico original: que la baja de la inflación viniera acompañada de una baja en la tasa de interés, para que el sector privado pudiera invertir y generar puestos de trabajo”.
El dólar, obsesión oficial
La decisión responde a la experiencia reciente: cuando se desarmaron letras del Banco Central, los fondos se volcaron al dólar en vez de ir al crédito, tensionando la banda cambiaria. Ahora el Gobierno seca la plaza de pesos mediante licitaciones, mayores encajes y obligación de bancos de colocar recursos en títulos públicos.
“El costo de este esquema es altísimo”, advierte Veritier, porque se fuerza demanda de bonos que el mercado no quiso y se congela liquidez.
Impacto en empresas y consumidores
Con tasas que superan el 70% y alcanzan el 240% en refinanciación de tarjetas, el crédito se vuelve prohibitivo.
PyMEs: ven encarecido su financiamiento diario (descubierto, cheques, acuerdos con proveedores) y frenan inversiones.
Consumidores: se enfrentan a cuotas fijas que esconden costos financieros altísimos, generando un riesgo de morosidad.
Incluso los bancos empiezan a cuestionar la “falta de libertad” para operar, dado que el Banco Central les impone reglas estrictas.
Riesgo electoral y debilidad estructural
El límite de la estrategia es la confianza. “La única que le queda al Gobierno es recuperarla rápido. Sin confianza, por más que suba la tasa, no hay contrapeso contra la dolarización de carteras típica en contextos electorales”, sostiene Veritier.
Las reservas netas del Banco Central son bajas. Aunque el FMI alivió la meta a 3.200 millones de dólares hacia fin de año, la capacidad de intervención cambiaria sigue limitada. El segundo semestre, con menor ingreso de divisas, agrava la vulnerabilidad.
Una contradicción de fondo
El giro expone la paradoja: el gobierno libertario terminó replicando el esquema de “tasas contra dólar” que usaron Macri y Fernández.
“Es una medida improvisada y contradictoria. Se pensó que la plata iría al crédito y terminó en el dólar. JP Morgan lo había anticipado y fue desestimado”, recuerda Veritier.
El desenlace dependerá de la estabilidad cambiaria: si el dólar se mantiene bajo, el plan podría sostenerse. Pero si se dispara, lo que está en juego será la credibilidad misma del plan económico de Milei.
Los feriados que caen sábado o domingo ya no se perderán: un decreto oficial permite trasladarlos para garantizar fines de semana largos y más movimiento económico.
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