
Lo que dejó la semana: claves económicas para comenzar con ventaja
La actividad muestra rebotes parciales, pero la recaudación, la industria y la construcción siguen sin consolidar una recuperación firme.


Un informe de Focus Market, dirigida por Damián Di Pace, muestra un fenómeno inédito en los últimos 15 años: la depreciación del peso en 2025 no provocó un salto inflacionario. La clave —según el estudio— está en la disciplina fiscal, la estabilidad cambiaria y la ausencia de emisión monetaria.
Actualidad14 de octubre de 2025 Infoempresas


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Una historia argentina de devaluaciones e inflación
En Argentina, el dólar nunca fue solo una moneda extranjera: es el termómetro de la confianza económica. Durante los últimos 15 años, cada salto del tipo de cambio —desde Cristina Fernández hasta Alberto Fernández— derivó en crisis de precios, pérdida del poder adquisitivo y aumento de la pobreza.
Sin embargo, según el informe de Focus Market, el panorama cambió en 2025. Por primera vez, una depreciación del peso no generó una aceleración inflacionaria.
“En 2025, una depreciación contenida por bandas cambiarias parecería tener un destino diferente respecto de otras ocasiones, al menos en su impacto sobre la variación de precios”, señaló Damián Di Pace, director de la consultora.

Devaluaciones del pasado: el efecto dominó de los precios
El Banco Central devaluó un 24% en un solo día (de $6,84 a $8,50).
Inflación trimestral previa: 7,99%
Inflación posterior: 10,67%
El alza de precios golpeó especialmente a alimentos y combustibles.
El nuevo gobierno levantó el cepo cambiario y el dólar oficial saltó 40% en un día (de $9,80 a $14).
Inflación trimestral previa: 7,7%
Inflación posterior: 12,05%
Resultado: 1,4 millones de nuevos pobres en apenas tres meses.
El peso se depreció 21% en una semana durante el retorno del FMI.
Inflación trimestral previa: 9,18%
Inflación posterior: 15,81%
El año cerró con 47,6% de inflación.
El dólar subió 25% en días tras las PASO.
Inflación trimestral previa: 8,19%
Inflación posterior: 14,08%
El año finalizó con 53,8% de inflación.
El peso se depreció 72% en el año, y la inflación alcanzó 94,8%, la más alta desde 1991.
Inflación trimestral previa: 8,6%
Inflación posterior: 21,6%
El dólar oficial saltó 22,8% diario, y el “pass-through” fue inmediato.
Inflación trimestral previa: 21,47%
Inflación posterior: 37,68%
El año cerró con un récord de 211,4%.
El nuevo gobierno unificó el tipo de cambio, llevándolo de $366 a $800 (+118%).
Inflación de diciembre: 25,5% mensual
Inflación trimestral (dic–feb): 51,5% acumulada
2025: una devaluación sin inflación
Entre julio y octubre de 2025, el peso se depreció un 18,57% (de $1.206 a $1.430 por dólar).
Pero —a diferencia de las anteriores— los precios no reaccionaron con la misma intensidad:
Inflación previa (abril-junio): 6,01%
Inflación posterior (julio-septiembre): 6,12%
El pass-through cambiario (traslado de la devaluación a precios) se redujo al mínimo, gracias a un contexto de superávit fiscal, control del gasto público y ausencia de emisión monetaria.
“Por primera vez en mucho tiempo, una corrección del tipo de cambio no desencadena un salto inflacionario. Esto marca una diferencia respecto a los últimos 15 años”, concluye Focus Market.

Un cambio estructural en la economía
El informe destaca que este fenómeno podría marcar un punto de inflexión en la historia económica argentina.
La clave estaría en que la devaluación fue previsible y gradual, dentro de las bandas cambiarias establecidas por el Banco Central, evitando shocks y generando credibilidad en los agentes económicos.
Asimismo, el gobierno logró sostener superávit fiscal primario durante cinco meses consecutivos, lo que redujo la expectativa de emisión y de inflación futura.
La combinación de disciplina monetaria, previsibilidad y baja brecha cambiaria permitió estabilizar precios pese al ajuste del dólar.
El dólar deja de ser el detonante
En un país donde cada salto del dólar era sinónimo de crisis, el 2025 aparece como un año de madurez macroeconómica incipiente.
El dólar sigue siendo un indicador de expectativas, pero su impacto directo sobre la inflación comienza a perder poder de fuego.
“Si la tendencia se mantiene, Argentina podría estar frente a un fenómeno inusual: una economía con correcciones cambiarias sin inflación desbordada. Una señal, quizás, de que la estabilidad dejó de ser una utopía”, sintetiza Di Pace.

El informe de Focus Market sugiere que la fórmula para desactivar el vínculo entre devaluación e inflación —una constante histórica en Argentina— es posible.
La combinación de orden fiscal, control monetario y comunicación transparente comienza a mostrar resultados concretos.
La pregunta que queda abierta es si el Gobierno podrá sostener esta estabilidad sin sacrificar crecimiento, y si la sociedad argentina está dispuesta a mantener la disciplina necesaria para consolidar este nuevo ciclo.



La actividad muestra rebotes parciales, pero la recaudación, la industria y la construcción siguen sin consolidar una recuperación firme.