Cada vez menos argentinos retiran dinero de los cajeros y más operaciones se realizan desde el celular. El desafío ahora ya no es convencer a los usuarios, sino lograr que todos los comercios acepten pagos digitales.
La adopción de billeteras digitales sigue acelerándose. En mayo, casi el 99% de las transferencias interoperables se realizaron mediante códigos QR, consolidando un cambio de hábitos que redefine la forma de pagar en el país.
Un informe global posicionó a Argentina entre los países con mayor adopción fintech de América Latina. Las billeteras virtuales ya concentran más de la mitad de las compras online y el uso del QR lidera la región.
El uso de pagos digitales sigue en crecimiento y los pagos con QR registraron un aumento del 200% en supermercados durante 2024. Las promociones bancarias y billeteras digitales impulsaron este método de pago, pero el sector enfrenta el desafío del ciberfraude . Además, el uso del débito en dólares se expande a más sectores, facilitando transacciones para turistas y consumidores
Comercios y consumidores argentinos podrán operar en dólares con tarjetas de débito y QR, simplificando precios y promoviendo el uso de divisas para el consumo
Los rechazos se mantienen cerca de las 80.000 unidades mensuales, mientras la mora empresarial continúa elevada y el financiamiento sigue restringido. Aunque algunos indicadores financieros mejoraron, la economía productiva todavía enfrenta dificultades de liquidez.
El mapa de precios argentino cambió con fuerza desde fines de 2023. Mientras vivienda, comunicaciones y transporte aumentaron considerablemente medidos en dólares, otros sectores como indumentaria, alimentos y salud se abarataron. Hoy, el costo de vida del país ya se ubica levemente por encima del promedio latinoamericano.
La morosidad de las familias alcanzó niveles que no se observaban desde hace más de una década. Pierpaolo Barbieri, fundador y CEO de Ualá, plantea que detrás del fenómeno hubo una combinación explosiva: expansión del crédito, un fuerte shock de tasas y una estructura impositiva que encarece el financiamiento.