


Saber usar ChatGPT ya no alcanza: una nueva certificación medirá quién realmente sabe trabajar con IA



⌚ Tiempo de lectura: 1:55 min.
Usar ChatGPT, redactar un buen prompt o generar un informe en segundos ya no sería suficiente para demostrar competencia profesional en inteligencia artificial. El nuevo desafío pasa por saber qué delegar, qué revisar, cómo detectar errores y de qué manera convertir una respuesta de la IA en una decisión útil.
Con esa lógica se presentó la Certificación del Profesional Aumentado por IA, una credencial orientada a evaluar las habilidades necesarias para integrar estas tecnologías al trabajo cotidiano. La iniciativa cuenta con respaldo académico de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.
La propuesta aparece, además, en un momento en que las competencias laborales están cambiando rápidamente: se estima que el 39% de las habilidades centrales de los trabajadores se transformará hacia 2030.

De usar inteligencia artificial a trabajar con ella
La diferencia parece pequeña, pero puede ser determinante para las empresas.
Una persona puede utilizar IA para escribir un correo, resumir un documento o acelerar un informe. Un profesional aumentado por IA, en cambio, incorpora la tecnología a distintas etapas de su proceso: analiza información, detecta patrones, compara alternativas y transforma los resultados en acciones.
Esto introduce conceptos cada vez más relevantes para las organizaciones, como productividad con inteligencia artificial, automatización del trabajo, pensamiento crítico aplicado a IA, supervisión humana de algoritmos y toma de decisiones asistida por IA.
Un buen prompt no garantiza un buen resultado
Uno de los puntos centrales de la certificación es que no se limita a medir conocimientos teóricos.
La evaluación utiliza simulaciones de situaciones profesionales en las que los participantes deben resolver problemas utilizando sistemas de IA y reaccionar ante nuevas variables. Se observa qué información aportan, qué alternativas consideran, qué decisiones toman y, especialmente, cómo verifican los resultados.
Esto marca un cambio importante en la discusión sobre las habilidades digitales empresariales.
Una persona puede construir un prompt técnicamente impecable y, aun así, aceptar una respuesta equivocada. Por eso, el valor profesional empieza a concentrarse también en la capacidad de cuestionar, controlar y corregir a la inteligencia artificial.

Las cuatro habilidades que comienzan a importar
El modelo organiza las competencias en cuatro grandes dimensiones:
Uso productivo de la IA
Conocimiento aplicado
Coordinación entre personas e inteligencia artificial
Criterio profesional
El objetivo es que estas capacidades no dependan de ChatGPT, Gemini, Copilot o cualquier aplicación particular. Las herramientas pueden cambiar; la capacidad de identificar dónde aportan valor, utilizarlas correctamente y supervisar sus resultados debería permanecer. No alcanza con saber usar ChatG…

Una señal para empresas y trabajadores
Además de la UBA, facultades de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo y de la Universidad Nacional de San Luis adhirieron al marco de competencias y prevén ofrecer la certificación a estudiantes.
Para las empresas, el enfoque abre otra posibilidad: detectar brechas de conocimiento dentro de sus equipos y diseñar capacitaciones mucho más precisas.
El cambio de fondo es claro. En el mercado laboral que comienza a configurarse, saber utilizar inteligencia artificial podría convertirse apenas en el punto de partida.
La verdadera ventaja estará en demostrar que se sabe trabajar con ella.




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