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La actividad muestra rebotes parciales, pero la recaudación, la industria y la construcción siguen sin consolidar una recuperación firme.
Sáenz Peña07 de febrero de 2026 Infoempresas


⌚ Tiempo de lectura estimado: 1:45 min
El resumen semanal de Invecq Consulting correspondiente a la primera semana de febrero deja una fotografía clara de la economía argentina: hay estabilización, pero no dinamismo pleno. Los datos muestran sectores que rebotan tras un 2024 muy contractivo, pero también señales de agotamiento temprano y una actividad que todavía no logra consolidarse de cara a 2026.
El denominador común es la cautela. Empresas, inversores y consumidores esperan definiciones más claras antes de acelerar decisiones, en un contexto donde la macro ordenada todavía no se traduce en tracción generalizada.

La industria cerró 2025 con un nivel 1,6% superior al promedio de 2024, un dato que, leído en aislamiento, podría interpretarse como positivo. Sin embargo, el contexto relativiza ese avance: el año previo había sufrido una caída del 9,4% frente a 2023, por lo que la mejora resulta apenas parcial.
Además, diciembre dejó señales negativas. El Índice de Producción Industrial retrocedió 3,9% interanual y 0,1% mensual, marcando un cierre de año sin impulso. Para el entramado fabril, esto confirma que la recuperación no es lineal y que la demanda sigue frágil.
La construcción fue uno de los sectores con mejor desempeño relativo en 2025, con un crecimiento promedio anual del 6,3%, que compensó solo en parte el derrumbe del 27,4% registrado en 2024.
En diciembre, el ISAC mostró subas del 2,9% interanual y 3,8% mensual, pero los indicadores adelantados de enero encendieron alertas. Los despachos de cemento cayeron casi 6% interanual y el Índice Construya retrocedió 1,1% interanual, con una fuerte baja mensual del 11,6% desestacionalizada.
Desde Invecq interpretan este movimiento como un ajuste post cierre de año, en un escenario donde la obra privada sigue muy cauta. Febrero y marzo aparecen como meses clave para definir el ritmo real de la actividad en 2026.
Uno de los datos más sensibles del informe es la recaudación tributaria. En enero cayó 7,8% interanual real, acumulando seis meses consecutivos de bajas. Este comportamiento refuerza la lectura de una economía que todavía no logra expandir su base imponible.
Los derechos de exportación profundizaron su tendencia negativa iniciada en agosto de 2025, con una caída del 41% real interanual. Pero el dato novedoso aparece del lado de las importaciones: los derechos de importación, que habían mostrado subas durante casi todo 2025, registraron en enero una baja del 13% interanual.
Este giro sugiere menor dinamismo del comercio exterior y de la actividad asociada.

Los tributos directamente vinculados al nivel de actividad también mostraron un desempeño negativo:
IVA interno: -3,2% interanual real
Créditos y débitos: -0,3%
Contribuciones patronales: -3,3%
En conjunto, los impuestos ligados a la actividad económica cayeron 2,3% interanual, aunque el promedio móvil de tres meses muestra una baja más moderada del 1,6%. El dato refuerza la idea de una economía que evita el colapso, pero todavía no despega.
El mercado automotor vuelve a mostrar un comportamiento diferenciado. En enero se patentaron 66.080 autos, con una baja interanual del 5%, influida por una base de comparación elevada, ya que enero de 2025 había sido el mejor mes desde 2018.
En términos mensuales, la actividad mostró un avance del 19% sin estacionalidad, y desde ACARA proyectan que 2026 podría cerrar con un crecimiento superior al 5%, alcanzando unas 640.000 unidades, frente a las 611.681 de 2025.
El contraste aparece en el mercado de motos, donde enero registró 68.383 patentamientos, con un crecimiento interanual del 15,4%, mostrando un consumo más activo en segmentos de menor ticket.
En el frente financiero, el Banco Central cerró la semana con US$ 44.940 millones de reservas brutas, unos US$ 437 millones más que la semana anterior. Sin embargo, las reservas netas continúan en terreno negativo, en torno a US$ -816 millones.
El dato muestra una mejora de corto plazo, pero deja claro que el frente externo sigue siendo una de las principales restricciones estructurales.
Según el IPC de Invecq, los precios subieron 1,5% en la última semana, impulsados principalmente por educación y transporte. Con este registro, la inflación promedio móvil de cuatro semanas se ubicó en 2,7%, levemente por debajo del 2,9% de la medición anterior.
La desaceleración continúa, aunque con señales de que algunos rubros regulados y estacionales siguen generando presión.

Para empresas y pymes, el escenario combina estabilidad macro con demanda débil. La falta de una recuperación clara en industria, construcción y recaudación condiciona decisiones de inversión y contratación.
En el interior del país, donde la actividad depende fuertemente del consumo local y la obra privada, estas señales se amplifican. Provincias como Chaco sienten con mayor intensidad la cautela generalizada y la lentitud en la reactivación.
Para InfoEmpresas, el resumen semanal de Invecq deja un mensaje claro: la economía evitó el peor escenario, pero todavía no encontró un motor de crecimiento sólido. La clave de 2026 estará en si la estabilidad lograda se transforma en expansión real de la actividad, el empleo y los ingresos.
Febrero y marzo aparecen como meses decisivos para definir si el rebote parcial se consolida o si la economía queda atrapada en un equilibrio frágil, con inflación más baja pero crecimiento limitado.



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