


De Pablo advierte que el acuerdo con Estados Unidos exige una revisión urgente



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Una señal de alerta en medio del entusiasmo por la apertura
El anuncio de un acuerdo comercial y de inversiones entre Argentina y Estados Unidos fue recibido con expectativas positivas en distintos sectores económicos. Sin embargo, también reabrió un debate de fondo sobre qué tan preparada está la economía argentina para competir en un escenario de mayor apertura.
En ese contexto, el economista Juan Carlos de Pablo planteó una advertencia clara: los acuerdos comerciales pueden ampliar oportunidades, pero exponen con mayor crudeza los problemas estructurales internos. Sin una corrección de esas distorsiones, el beneficio potencial de la apertura corre el riesgo de diluirse.

Apertura sí, pero con reglas parejas
Desde una mirada conceptual, De Pablo defendió la lógica del comercio internacional. Para el economista, la apertura no debe entenderse como un juego de ganadores y perdedores absolutos, sino como un proceso que, bien implementado, genera una ganancia neta para la economía en su conjunto.
El punto crítico aparece cuando la apertura se da sobre una estructura interna que ya está desequilibrada. En ese caso, el ingreso de productos importados no solo compite con la producción local, sino que deja en evidencia una “cancha inclinada” que condiciona a empresas y pymes nacionales.
Impuestos y costos que restan competitividad
Uno de los ejes centrales de la advertencia apunta a los costos internos que pesan sobre la producción argentina. Impuestos, gasto público, regulaciones y restricciones de distinto tipo conforman un entramado que encarece producir y vender en el mercado local.
En un escenario de mayor integración comercial, estas distorsiones se vuelven más visibles. Mientras los bienes importados ingresan con estructuras de costos más livianas, la producción local debe absorber cargas que reducen márgenes y competitividad. Para De Pablo, el acuerdo con Estados Unidos obliga a revisar estos factores con más urgencia que antes.
El riesgo de una apertura incompleta
El problema, según esta mirada, no es la apertura en sí, sino una apertura sin reformas complementarias. Si el comercio se liberaliza pero los costos internos permanecen intactos, el impacto positivo del acuerdo puede verse limitado o incluso revertirse en algunos sectores.
En ese escenario, las empresas locales no pierden por ineficiencia propia, sino por operar en un entorno menos favorable. Esto genera un riesgo concreto para industrias que ya vienen golpeadas por la caída del consumo y el encarecimiento del financiamiento.
Reforma laboral y el factor judicial
Otro punto sensible del análisis se vincula al mercado laboral. De Pablo puso el foco en una preocupación recurrente del empresariado pyme: el riesgo judicial asociado a la contratación de personal.
Más allá del nivel de salarios o cargas sociales, la incertidumbre sobre eventuales juicios laborales aparece como un freno a la decisión de incorporar trabajadores. En ese marco, cualquier reforma que no aborde también el funcionamiento del sistema judicial y la previsibilidad legal tendría un impacto limitado sobre el empleo.
Para muchas pymes, contratar no es solo una cuestión de costos, sino de riesgo a futuro, especialmente en contextos de demanda inestable.

Expectativas de venta y decisiones empresarias
La advertencia se completa con una lógica simple pero contundente: las empresas toman decisiones de inversión y empleo cuando esperan vender más. Si esa expectativa no está presente, o si el riesgo percibido es alto, la reacción natural es la cautela.
En un escenario de apertura comercial, esa cautela puede profundizarse si las empresas sienten que compiten en desventaja estructural. El resultado es un círculo difícil de romper: menos inversión, menos empleo y menor capacidad de aprovechar las oportunidades externas.
El debate estadístico y el ruido político
El análisis también dejó lugar para una lectura institucional. Las discusiones en torno a cambios metodológicos en las estadísticas oficiales generan ruido político y afectan la credibilidad, un factor clave para sostener acuerdos y atraer inversiones.
En un contexto donde la confianza es un activo escaso, cualquier señal de inconsistencia puede ser utilizada para cuestionar el rumbo económico, incluso cuando las variables muestran cierta estabilidad.

Impacto en empresas y pymes
Para empresas y pymes, especialmente del mercado interno, el mensaje es directo. La apertura amplía el horizonte, pero eleva la exigencia competitiva. Sin una revisión profunda de impuestos, regulaciones y costos, el acuerdo puede transformarse más en una amenaza que en una oportunidad.
En el interior del país, donde la estructura productiva es más frágil y el acceso al financiamiento es limitado, este desafío se siente con mayor intensidad. Provincias como Chaco, con fuerte presencia de pymes y economías regionales, dependen de que la apertura venga acompañada de reglas que nivelen el terreno.
Qué mirar hacia adelante
Para InfoEmpresas, la advertencia de De Pablo pone el foco en un punto clave del debate económico actual: la apertura comercial no reemplaza a las reformas internas. Por el contrario, las vuelve más urgentes.
El acuerdo con Estados Unidos puede ser una oportunidad relevante, pero su éxito dependerá de la capacidad de la economía argentina para corregir las desventajas que hoy condicionan a la producción local. Sin esa revisión, la apertura corre el riesgo de quedar a mitad de camino, con más competencia externa pero sin un entramado productivo fortalecido para aprovecharla.




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