


Qué dice Salvador Di Stefano sobre las Bandas cambiarias y las reservas



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El último análisis de Salvador Di Stefano pone paños fríos sobre los anuncios del Banco Central. Aunque el nuevo esquema de bandas cambiarias ajustadas por inflación y el programa de acumulación de reservas generaron expectativa en el mercado, el economista es contundente: el cambio es más de forma que de fondo.
La hoja de ruta monetaria sigue siendo la misma: alinear inflación local con la internacional, evitar sobrantes monetarios y acumular dólares solo si el mercado lo permite.

Qué cambia en las bandas (y qué no)
Desde 2026, las bandas cambiarias se ajustarán por inflación pasada con dos meses de rezago, en lugar del ajuste fijo del 1% mensual.
El objetivo es dotar de mayor flexibilidad al esquema sin abandonar la posibilidad de intervención extrema si fuera necesario.
Sin embargo, al proyectar el nuevo mecanismo, el impacto en precios resulta poco significativo.
La diferencia entre el esquema anterior y el actual muestra variaciones marginales, lo que refuerza la idea de que no hay un giro disruptivo en el tipo de cambio.
Más pesos en la economía: la remonetización en marcha
Uno de los puntos centrales del análisis es la evolución de los agregados monetarios:
La Base Monetaria pasó del 2,7% al 4,3% del PBI
El M3 subió del 14,5% al 16,7% del PBI
El crédito al sector privado se duplicó, del 4,2% al 9% del PBI.
El próximo paso es avanzar en una remonetización gradual, llevando la base monetaria al 4,8% del PBI, lo que implicaría comprar USD 10.000 millones en reservas.
En un escenario más expansivo, podría llegar al 5,2% del PBI, habilitando compras por USD 17.000 millones.

Reservas sí, pero sin inflación
La clave del esquema es condicional:
el BCRA comprará dólares solo si hay demanda genuina de pesos.
Si esa demanda no aparece, el Central evitará emitir o incluso aplicará medidas contractivas para no poner en riesgo la desinflación.
Di Stefano remarca que en ningún caso esto implica una devaluación, ya que la premisa es mantener la tasa de devaluación por debajo o alineada con la inflación.
Un guiño al FMI y a los inversores
El programa de acumulación de reservas responde a dos frentes:
satisfacer al FMI, que reclama un esquema explícito de compras,
mejorar la señal hacia inversores internacionales, que exigen mayores niveles de reservas antes de ofrecer financiamiento.
La estrategia no cambia los pilares del programa económico:
no hay giro en materia de emisión, tipo de cambio ni tasas de interés.

Más liquidez y crédito para empresas
El efecto buscado es claro:
darle más liquidez al sistema financiero, reducir costos de transacción y bajar la tasa activa, facilitando el financiamiento al sector privado.
Para Empresas del interior y economías regionales como Chaco, esto se traduce en un escenario de mayor previsibilidad cambiaria y mejores condiciones de crédito, siempre que la inflación siga cediendo.
Mucho ruido, pocas nueces
El diagnóstico final de Di Stefano es directo:
las bandas cambian, pero no tanto.
El esquema monetario sigue intacto y la acumulación de reservas avanzará solo en la medida en que no genere inflación.
Para el ecosistema de InfoEmpresas, el mensaje es claro: no hay sorpresas en el horizonte, sino una continuidad ordenada de la estrategia, con foco en estabilidad, crédito y señales al mercado.




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