


Salvador Di Stefano: el crédito en dólares podría movilizar US$ 6.000 millones y cambiar el escenario financiero



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El crédito en dólares comienza a abrirse a un universo de empresas que hasta ahora tenía mayores restricciones para acceder a este tipo de financiamiento. La modificación podría convertirse en una de las decisiones financieras con mayor impacto sobre la actividad económica de los próximos meses.
En una primera etapa, el esquema alcanza a personas jurídicas que no necesariamente estén vinculadas con exportaciones y permite utilizar hasta el equivalente al 15% de los depósitos en dólares del sistema financiero.
En términos potenciales, esto representa un cupo cercano a los US$ 6.000 millones.
Pero el efecto no terminaría en las empresas que reciben los préstamos. La medida puede generar una cadena de consecuencias sobre las reservas, el crédito, los bancos, el dólar y la inversión privada.

¿Cómo funcionarán los nuevos préstamos en dólares?
Aunque el crédito está denominado en dólares, la empresa que lo solicita recibe pesos.
Para realizar la operación, el banco debe vender los dólares y entregar al cliente su equivalente en moneda local. Este mecanismo incrementaría la oferta de divisas y podría contribuir al fortalecimiento de las reservas.
Si el sistema alcanza un volumen importante de operaciones y continúa el ingreso de dólares a la economía, las reservas podrían acercarse a los US$ 60.000 millones hacia fin de año.
Al mismo tiempo, una mayor disponibilidad de financiamiento permitiría incrementar el stock total de préstamos.
Esto tendría otro efecto estadístico relevante: si el volumen nominal de créditos en mora permanece relativamente estable mientras aumenta el total de préstamos otorgados, la morosidad del sistema financiero disminuiría porcentualmente.

Los bancos aparecen entre los principales beneficiados
Más préstamos significan más negocios para las entidades financieras.
La ampliación del crédito corporativo podría incrementar la actividad bancaria y mejorar las perspectivas de las entidades que cotizan en Bolsa.
Por eso, dentro del mercado financiero, las acciones bancarias aparecen como uno de los sectores que podrían beneficiarse directamente del nuevo esquema de crédito en dólares.
La lógica es sencilla: mayor volumen de préstamos implica mayor intermediación financiera y mayores posibilidades de generar ingresos.
El FGS también podría impulsar los créditos hipotecarios
En paralelo aparece otra posibilidad: utilizar parte de los recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES para generar financiamiento bancario de mayor plazo.
Al 30 de junio, el fondo acumula activos por aproximadamente US$ 82.600 millones.
Dentro de esa cartera hay alrededor de US$ 1.300 millones colocados en plazos fijos. Una alternativa sería extender esas inversiones a períodos de cinco años o más, proporcionando a los bancos fondeo de largo plazo para ofrecer créditos hipotecarios en pesos.
Aunque el monto representa una porción pequeña del total del fondo, podría contribuir a reactivar el mercado inmobiliario y la construcción, además de ampliar las posibilidades de acceso a la vivienda.
La composición del FGS incluye aproximadamente US$ 64.100 millones en títulos públicos, US$ 11.840 millones en acciones y US$ 5.300 millones en otros activos.

Más dólares: la oportunidad y también el riesgo
El escenario tiene una contracara.
Si aumenta significativamente la oferta de dólares, la cotización de la moneda podría mostrar menor presión alcista.
Para algunas empresas esto puede representar estabilidad. Sin embargo, para sectores cuyos ingresos están directamente relacionados con el tipo de cambio puede convertirse en un problema.
Si el dólar avanza por debajo de la inflación, los combustibles y otros costos operativos, determinados sectores productivos podrían perder competitividad y rentabilidad.
Esto obligaría a muchas compañías a incrementar escala, mejorar productividad o incluso diversificar sus modelos de negocio para compensar la pérdida de márgenes.
El mercado mira también la “inocencia fiscal”
Otro elemento que podría potenciar este proceso es el ingreso de dólares no declarados actualmente fuera del sistema financiero.
Las expectativas más optimistas hablan de hasta US$ 50.000 millones hacia fines de 2027, aunque un ingreso adicional de aproximadamente US$ 20.000 millones ya tendría un impacto considerable.
En ese escenario, las reservas podrían acercarse a los US$ 80.000 millones hacia finales de 2027.
La combinación de crédito en dólares para empresas, fortalecimiento de reservas, financiamiento hipotecario, mayor liquidez bancaria e ingreso de capitales podría comenzar a modificar el escenario financiero argentino.
Para empresas y emprendedores, el punto central será observar si esta mayor disponibilidad de crédito efectivamente se transforma en inversión productiva, expansión empresarial y crecimiento de la actividad económica.




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