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El economista Juan Carlos de Pablo analizó el panorama previo a las elecciones legislativas del 26 de octubre y comparó la situación económica con la de “un paciente infartado”. Advirtió que el país atraviesa una “pulseada gigante” entre los dólares del Banco Central y los pesos que el mercado busca soltar.
Opinión21 de octubre de 2025 Infoempresas


⌚ Tiempo de lectura: 1:45 min
“Estamos con un infarto”
Durante un encuentro con empresarios de Planexware, el reconocido economista Juan Carlos de Pablo —uno de los referentes más escuchados por el Gobierno— trazó una cruda radiografía de la economía argentina:
“Estamos con un infarto. Primero hay que estabilizar al paciente. Después se verá qué tratamiento sigue.”
La metáfora médica resume su diagnóstico: una economía que no logra estabilizar sus variables básicas, atrapada entre el drenaje de reservas, la volatilidad del dólar y la incertidumbre electoral.
De Pablo definió la coyuntura como una “pulseada gigante de stocks”, donde se enfrentan dos fuerzas:
De un lado, los dólares del Banco Central que buscan ser preservados.
Del otro, los pesos que el sector privado intenta sacarse de encima ante el temor a una devaluación.

Un mercado que oscila entre pánico y euforia
El economista repasó los vaivenes recientes del mercado financiero:
El 8 de septiembre, tras las elecciones bonaerenses, abundaban los vendedores de títulos “desesperados”.
Dos semanas después, el 22 de septiembre, el panorama se invirtió: la eliminación temporal de las retenciones y los anuncios del secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, dispararon compras y subas en las cotizaciones.
“Pasamos de vender todo a comprar todo. Así somos los argentinos”, ironizó.
De Pablo sostuvo que este comportamiento pendular refleja una economía “infartada”, que reacciona por impulsos más que por estrategia, y que el mercado seguirá en tensión hasta el 26 de octubre, fecha de las elecciones legislativas.
El papel de Estados Unidos y las “gambas” políticas
Según el economista, la intervención del Tesoro norteamericano fue clave para estabilizar parcialmente el mercado.
“El equipo económico viajó a Washington, y Milei los hizo laburar junto con los técnicos del Tesoro. De ahí salió una operación de recompra de monedas y un swap”, explicó.
Sin embargo, advirtió que Donald Trump “metió la gamba” al condicionar su apoyo a un triunfo de Milei:
“Dijo que apoyaba a Argentina solo si ganaba Milei. El efecto fue el contrario: salimos todos a comprar dólares y a vender títulos.”
Al día siguiente, Bessent llamó a la calma y duplicó la asistencia, lo que ayudó a recuperar parte de la confianza.

Qué puede pasar después de las elecciones
Pensando en el escenario post-electoral, De Pablo consideró necesario levantar las bandas cambiarias y permitir una flotación del dólar, con intervención solo en caso de desequilibrio extremo.
“Si la divisa se descontrola, Estados Unidos volverá a aportar fondos. Pero la vida sigue, y las empresas deben pensar más allá del 26.”
El economista cerró su exposición con una mirada pragmática:
“La política económica puede cambiar, pero el país no se apaga. Las compañías son un continuo: atraviesan gobiernos, crisis y planes, y deben seguir operando.”

Juan Carlos de Pablo vuelve a ofrecer una lectura directa y sin eufemismos: la economía argentina está en terapia intensiva, sostenida por medidas de corto plazo y asistencia externa.
Hasta las elecciones, el país seguirá en “modo infarto”: una pulseada entre los pesos que sobran y los dólares que faltan.



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