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El consumo de carne vacuna sigue en mínimos históricos. El precio aprieta, el pollo avanza y el consumo se transforma: ¿cambió la mesa de los argentinos para siempre?
Actualidad10 de julio de 2025 Infoempresas⌚ tiempo de lectura: 1:40 min.
Pese a ser un ícono de la cultura argentina, la carne vacuna ya no ocupa el lugar de privilegio que supo tener en la mesa familiar. La cifra más reciente lo confirma: 49,5 kilos por habitante por año, uno de los niveles más bajos en décadas. ¿Qué está pasando con el consumo? ¿Hay una invasión extranjera? ¿O simplemente cambió el paladar nacional?
El cambio cultural y la presión del bolsillo
De acuerdo al último informe de CICCRA, el consumo actual apenas supera en un 0,5% al de mayo del año pasado, pero sigue muy lejos de los 82 kilos por persona que se consumían hace 60 años. Víctor Tonelli, productor y consultor ganadero, lo resume sin vueltas: “Hoy se come más carne total, pero menos carne vacuna”. El motivo principal: el precio. Mientras el pollo y el cerdo ganan terreno (pasaron de 12 a 65 kilos anuales), el vacuno pierde presencia por ser más caro y menos eficiente de producir.
¿Carne brasileña en las góndolas argentinas?
Aunque circulan rumores de una supuesta “invasión” de carne extranjera, Tonelli desmiente rotundamente que haya carne vacuna brasileña en carnicerías locales. “No entra un solo kilo de carne con hueso desde Brasil”, afirma. Sí hay importación de bondiola de cerdo por su competitividad en precio, pero su impacto es marginal. Incluso cuando se dice que las importaciones de carne vacuna se cuadruplicaron, representan apenas el 0,05% del consumo interno.
Precios que superan a la inflación
Según el IPCVA, en mayo los precios de la carne aumentaron 2,6%, por encima de la inflación mensual del 1,5%. El acumulado de los primeros cinco meses del año llegó al 27,3%, más del doble que el IPC del mismo período. ¿El motivo? Baja oferta, alta presión de precios.
Por tipo de carne, los mayores aumentos se dieron en vaquillona y ternera (3,6%), mientras que el novillo apenas subió 0,9%. En cuanto a los puntos de venta, las carnicerías subieron en promedio un 3% y los supermercados 1,6%.
La nueva mesa argentina
El mensaje es claro: el retroceso de la carne vacuna no se debe a modas ni a competencia externa. Se trata de una transformación estructural y profunda en los hábitos de consumo. El asado ya no es de todos los domingos, y cada vez más argentinos encuentran alternativas más accesibles para mantener proteínas en el plato.
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