Según el BCRA, la irregularidad en préstamos a hogares alcanzó el nivel más alto desde 2010. Préstamos personales y tarjetas lideran el deterioro, mientras las empresas enfrentan tasas triplicadas que ponen en riesgo la cadena de pagos.
El uso de plásticos en pesos sumó $20,9 billones, pero en términos reales retrocedió 0,2% frente a julio. El golpe más fuerte lo sintieron los sectores medios bajos, mientras que el gasto en dólares se contrajo 16,9% tras las vacaciones de invierno.
Adelantos al 80,9%, préstamos personales con CFT arriba del 200% y cuotas cada vez menos accesibles. El consumo se enfría y las empresas del Chaco sienten el impacto.
El uso de crédito en supermercados creció del 39% al 46% en un año y medio, mientras el efectivo y el débito pierden espacio. La UBA alerta sobre un consumo sostenido por deuda y ventas aún por debajo de los niveles pre-Milei.