


La carne encontró un límite, frigoríficos advierten que el consumo ya no soporta más aumentos



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El precio de la carne vacuna fue uno de los temas económicos más sensibles de los últimos meses en Argentina. Pero ahora, desde el propio sector frigorífico, comienan a aparecer señales de alerta: el mercado habría llegado a un punto de saturación y el consumidor ya no convalida nuevas subas.
“El precio está en un nivel que tocó un techo”, afirmó Matías Yegros, titular del frigorífico Marilú Damiano, al describir un escenario donde la combinación de caída del poder adquisitivo, menor actividad gastronómica y retracción del consumo frenó el impulso alcista que venía mostrando la carne vacuna.

Un mercado con precios altos, pero menos consumo
El fenómeno genera una situación particular en la cadena cárnica. Por un lado, existe una menor disponibilidad de hacienda, algo que históricamente presiona los precios hacia arriba. Pero, al mismo tiempo, el consumo interno perdió fuerza y actúa como límite para nuevos aumentos.
Según explicó el empresario, el mercado “no resiste más aumentos” y hoy se encuentra “bastante deprimido”.
La consecuencia es un escenario de equilibrio inestable:
Oferta limitada
Demanda debilitada
Precios históricamente altos
Menor volumen de consumo

El golpe llegó primero a restaurantes y salidas
Uno de los sectores que primero sintió el impacto fue el gastronómico. Yegros explicó que, cuando la economía se retrae, “lo primero que se elimina son los gustos y las salidas”.
Eso redujo el movimiento en restaurantes y afectó directamente la demanda de determinados cortes premium o de alto valor agregado.
Además, el cambio en los hábitos de consumo ya se refleja en las estadísticas del sector. Mientras décadas atrás el consumo de carne vacuna rondaba entre 75 y 80 kilos por persona al año, actualmente se ubica entre 45 y 47 kilos.

Pollo y cerdo ganan terreno
La pérdida de poder adquisitivo también aceleró un cambio estructural en la mesa de los argentinos. El pollo y el cerdo comenzaron a ocupar más espacio por ser opciones más accesibles.
“El pollo es la proteína más económica, después viene el cerdo y luego la carne vacuna”, explicó el empresario.
El dato no es menor: Argentina históricamente fue uno de los países con mayor consumo de carne vacuna del mundo, por lo que la caída refleja no solo un cambio económico, sino también cultural.
Exportaciones sí, pero el mercado interno sigue mandando
A pesar de las oportunidades de exportación y de las habilitaciones internacionales, entre ellas mercados como Estados Unidos y la Unión Europea, el negocio frigorífico sigue dependiendo principalmente del consumo local.
Actualmente, entre el 75% y el 80% de la producción continúa destinada al mercado interno.
Eso implica que cualquier deterioro en el consumo doméstico tiene impacto directo sobre toda la cadena:
Frigoríficos
Carnicerías
Feedlots
Productores ganaderos
Gastronomía




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