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La apertura comercial acelera despidos y deja al borde del cierre a una planta clave para el empleo industrial.


El economista analizó la intervención del Banco Central, que ya vendió US$1.100 millones para sostener la divisa. Explicó que la falta de pesos puede llevar a que empresas y familias deban vender dólares, lo que podría bajar la cotización. También mencionó la negociación con Washington por financiamiento para 2026.
Opinión23 de septiembre de 2025 Infoempresas


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Intervención en el mercado cambiario
El Banco Central (BCRA) cumplió con su promesa de intervenir cuando el dólar tocó el techo de la banda cambiaria. Ya lleva vendidos US$1.100 millones y absorbió $1,6 billones de pesos, el equivalente al 7% de la base monetaria.
Con este movimiento, las reservas brutas quedaron en US$39.259 millones, de los cuales el equipo económico estima un poder de fuego efectivo de US$20.000 millones para seguir interviniendo.
El efecto colateral fue una caída en los bonos soberanos: el AL35 a 10 años se desplomó 13,5% en la semana y ya rinde 20% en dólares.

Menos pesos, menos actividad
Según Di Stéfano, la estrategia de vender dólares y comprar pesos tiene consecuencias claras:
Menor actividad económica por falta de liquidez.
Suba de la tasa de interés para compensar la escasez de pesos.
Caída de la inflación, al reducirse la circulación de dinero.
El analista advierte que la cantidad de pesos en el mercado es “extremadamente baja” en comparación con los niveles históricos:
M1: $48,2 billones → 5,4% del PBI.
M2: $72,6 billones → 8% del PBI.
¿Qué pasaría si se intensifica la intervención?
Di Stéfano plantea un escenario hipotético: si el BCRA llegara a vender US$10.000 millones en una semana (1,6% del PBI), la liquidez en pesos quedaría tan baja (3,8% del PBI en M1) que la economía se paralizaría.
En ese contexto, empresas y familias se verían obligadas a vender dólares para conseguir pesos, lo que generaría una baja en la cotización de la divisa y un regreso a la calma cambiaria.
El factor externo: ayuda de EE.UU.
El Gobierno negocia con Washington una línea de crédito para afrontar los vencimientos de deuda de 2026, que suman US$16.900 millones (de los cuales US$12.800 millones corresponden a privados).
La idea es acceder al Fondo de Estabilización Cambiaria (FSE) de EE.UU., que se nutre de dólares, otras monedas y Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI. Su aprobación depende del secretario del Tesoro norteamericano.
Si esta asistencia se concreta, junto con un buen resultado en las elecciones de octubre o un acuerdo de gobernabilidad en el Congreso, el mercado podría anticipar mayor estabilidad y el dólar bajaría del techo de la banda.

Riesgos de liberar el tipo de cambio
El economista advierte contra quienes proponen dejar flotar el dólar fuera de las bandas:
El Gobierno perdería credibilidad.
La moneda se devaluaría fuerte.
La inflación se dispararía.
La tasa de interés superaría los tres dígitos.
La caída de la actividad sería aún mayor, afectando sobre todo a los sectores de menores ingresos.

Para Di Stéfano, la clave es mantener el esquema de bandas cambiarias y sostener la intervención. Aunque la estrategia implica menor liquidez y más recesión, es preferible a un salto devaluatorio que podría disparar la pobreza.
El dólar podría bajar del techo no solo por la falta de pesos en la economía, sino también si llegan los dólares frescos de Estados Unidos o si el Gobierno logra un mayor respaldo político tras las elecciones.



La apertura comercial acelera despidos y deja al borde del cierre a una planta clave para el empleo industrial.

El régimen permite ponerse al día con impuestos provinciales vencidos, con quita de intereses y condonación de multas.

Financiación sin interés y bonificaciones aparecen como una herramienta clave para sostener consumo en el inicio del ciclo lectivo.