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Miguel Kiguel advirtió que la próxima fase económica necesitará más que ajuste: equilibrio, reservas y muñeca política
Opinión07 de julio de 2025 Infoempresas⌚ Tiempo de lectura: 1:50 min.
La motosierra fue útil para frenar el caos, pero ahora no alcanza. El economista Miguel Kiguel lo dejó claro durante su disertación en la Bolsa de Comercio de Rosario, donde encendió la Conferencia 2025 organizada por Rosental Inversiones. Ante un auditorio colmado, planteó que la economía argentina dejó atrás la terapia intensiva, pero todavía no recupera el alta.
Del abismo a la sala intermedia
Kiguel usó una metáfora médica para describir el recorrido del gobierno de Javier Milei: “El paciente estaba al borde de la muerte. Se tomaron medidas extremas y, un año después, salimos del precipicio”. Los datos que justifican ese diagnóstico: la inflación mensual bajó del 25% al 2%, la brecha cambiaria se redujo del 200% a casi cero, se logró equilibrio fiscal en un mes y el riesgo país cayó de 2000 a 700 puntos.
Sin embargo, el escenario actual no permite festejos: “Estamos en terapia intermedia, el momento más difícil, porque los avances ya no son espectaculares. Bajar la inflación un 0,1% o reducir 10 puntos el riesgo país no enamora ni a la gente ni a los mercados”, remarcó.
Reservas, turismo y crecimiento real
En su análisis, Kiguel apuntó a un tema recurrente: la debilidad en las reservas del Banco Central. Mientras Brasil acumula u$s300.000 millones y Uruguay u$s20.000 millones, Argentina tiene prácticamente nada. A eso se le suma el mal desempeño del sector turístico: “Perdemos u$s8.000 millones por año”, lamentó.
Tampoco cree que haya aún crecimiento económico real: “Lo que estamos viendo es una recuperación del 2 o 3%, pero no crecimiento sostenido”.
Hora de muñeca política
Con una frase que ya circula en redes y pasillos de oficinas públicas y privadas, Kiguel fue contundente: “Ya no alcanza con la motosierra ni la licuadora. Ahora hace falta muñeca”. Y explicó que, para salir de una economía disfuncional que no crece desde hace 15 años, no basta con el ajuste.
En su pronóstico, proyectó que el dólar oficial podría ubicarse entre los $1.500 y $1.600 a fin de año, ante un “sinceramiento cambiario” que, según él, el Gobierno se verá forzado a implementar.
La agenda que viene
En su cierre, Kiguel enumeró tres desafíos clave para lo que resta del año:
Aumentar reservas.
Bajar el riesgo país.
Pasar de la recuperación al crecimiento sostenido.
Los feriados que caen sábado o domingo ya no se perderán: un decreto oficial permite trasladarlos para garantizar fines de semana largos y más movimiento económico.
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