


El consumo continúa enfriándose: qué productos recortan los argentinos y dónde siguen comprando



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El consumo masivo volvió a mostrar señales de debilidad en julio y dejó una fotografía cada vez más selectiva del gasto de los hogares. Ya no se trata solamente de comprar menos: los argentinos están redefiniendo qué productos sostienen, cuáles postergan y también en qué tipo de comercio hacen sus compras.
En términos generales, el volumen vendido cayó 0,7% frente a julio de 2025. El dato confirma que la recuperación todavía no logra consolidarse luego del fuerte retroceso de 2024 y del rebote parcial de 2025, cuando el mercado había conseguido cerrar con una mejora del 2% en volumen.

El mayor ajuste está en bebidas y limpieza
Las bebidas fueron una de las categorías más afectadas, con una caída conjunta del 2,3%. Sin embargo, dentro del rubro aparecen comportamientos opuestos: las bebidas sin alcohol retrocedieron 4,6%, mientras que las alcohólicas aumentaron 3,3%.
La misma lógica de recorte aparece en cuidado personal y limpieza, que disminuyeron 2,4%. Dentro de ese conjunto, cosmética y tocador cayó 1,9%, mientras que limpieza del hogar y de la ropa retrocedió 3,4%.
Este desempeño resulta especialmente significativo porque ambos segmentos todavía arrastran una recuperación incompleta. Al cierre de 2025, cosmética y limpieza seguían entre 30% y 35% por debajo de los volúmenes de 2017, lo que muestra que la pérdida acumulada de consumo continúa siendo importante.
Los alimentos resisten mejor
En un mercado más débil, los alimentos lograron mantenerse en terreno positivo y crecieron 1,3% interanual. Dentro de esa categoría, los alimentos básicos avanzaron 1,7% y las golosinas sorprendieron con una suba del 4,7%, una de las mayores variaciones positivas del relevamiento.
No todo fue crecimiento: los alimentos no básicos cayeron 1,1%. La combinación revela un consumidor que prioriza productos esenciales, pero que también conserva determinados gastos pequeños de disfrute, mientras recorta en otras categorías que pueden postergarse o administrarse con mayor cuidado.

Más facturación, pero menos productos vendidos
Uno de los datos más relevantes para empresas y comercios aparece al comparar volumen con facturación. Aunque se vendieron 0,7% menos unidades que un año atrás, la facturación nominal aumentó 24,7% y el precio promedio ponderado subió 26,3%.
Esto significa que por las cajas pasa más dinero, pero no porque se estén vendiendo más productos. El crecimiento de la facturación está explicado principalmente por los precios, mientras el volumen físico sigue sin mostrar una expansión sostenida.
La misma dinámica se observa en el acumulado de 2026: el volumen prácticamente no registra variación, mientras la facturación crece 24,8% y el precio promedio ponderado aumenta 25,4%.
Para las empresas de consumo masivo, este escenario obliga a mirar más allá de la facturación y seguir de cerca unidades vendidas, frecuencia de compra y mix de productos.

Los autoservicios independientes ganan terreno
El cambio también se observa en el lugar elegido para comprar. Los autoservicios independientes crecieron 10% interanual en volumen durante julio, en contraste con el retroceso de otros canales.
Las cadenas de supermercados cayeron 0,6%, las perfumerías 0,4%, los comercios tradicionales 3,2% y los kioscos 3,9%.
A pesar de estos movimientos, las grandes cadenas siguen concentrando el 33% de la facturación del mercado, seguidas por los canales tradicionales con 32%. Farmacias y perfumerías representan 15%, los autoservicios independientes otro 15% y kioscos y minimercados, 5%.
Un consumidor más selectivo
La radiografía de julio muestra un mercado en el que el consumo no cae de manera uniforme. El consumidor recorta bebidas sin alcohol, limpieza y cuidado personal, pero sostiene alimentos y algunas categorías puntuales.
Al mismo tiempo, busca alternativas de compra y favorece a canales más chicos que logran captar volumen en un contexto general de contracción.
Para fabricantes, distribuidores y comercios, el desafío es interpretar correctamente esta nueva lógica: vender más pesos no necesariamente significa vender más. El dato clave está en entender qué categorías se mantienen, cuáles pierden rotación y cómo cambia la elección del punto de venta.




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