


Cerraron más de 30.000 empresas, pero el desempleo no se disparó: qué está pasando con el trabajo en Argentina



⌚ Tiempo de lectura: 1:50 min.
Argentina atraviesa una paradoja laboral que, a primera vista, parece difícil de explicar. Cierran empresas, se pierden puestos registrados y, sin embargo, el desempleo no aumenta en la misma proporción.
Detrás de esa aparente contradicción hay un cambio más profundo: una parte importante de quienes salen del empleo formal no abandona el mercado laboral, sino que continúa trabajando bajo otras modalidades.
El fenómeno refleja una reconfiguración que afecta especialmente a pequeñas empresas, comercios y actividades de servicios.

Más de 30.000 empleadores menos
La cantidad de empleadores registrados cayó de 512.357 a 481.724, lo que representa una reducción superior a las 30.600 empresas desde noviembre de 2023.
En promedio, desaparecieron alrededor de 33 empleadores por día.
El impacto, sin embargo, no fue uniforme.
El comercio aparece como el sector con mayor pérdida en términos absolutos, con 8.408 empleadores menos. También se registraron retrocesos importantes en:
Transporte y almacenamiento: -6.733
Servicios inmobiliarios: -4.098
Industria manufacturera: -4.020
Servicios profesionales, científicos y técnicos: -2.691
Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca: -2.421
En términos porcentuales, transporte y almacenamiento perdió aproximadamente 17,1% de sus empleadores, mientras que servicios inmobiliarios retrocedió 13,8% y construcción, 9,3%.

También cayó el empleo registrado
El deterioro empresarial tuvo su correlato en el mercado laboral formal.
La cantidad de trabajadores registrados pasó de 9.857.173 a 9.445.560, una disminución de 411.611 puestos, equivalente a aproximadamente 450 trabajadores registrados menos por día.
Pero aquí aparece el dato que cambia la interpretación.
La tasa de desempleo se ubicó en 7,8% durante el primer trimestre de 2026, apenas 0,3 puntos porcentuales por encima del trimestre anterior y 0,1 puntos por debajo del mismo período de 2025.
Es decir: el empleo registrado cayó con fuerza, pero el desempleo prácticamente no se movió.
Del empleo formal al cuentapropismo
La explicación está, en buena medida, en la reconversión del mercado laboral argentino.
Muchos trabajadores que pierden un empleo asalariado pasan al cuentapropismo, al empleo informal o desarrollan actividades independientes.
La expansión de plataformas digitales, aplicaciones de movilidad, delivery, logística vinculada al comercio electrónico y distintos servicios independientes redujo además las barreras de entrada.
Hoy, con una inversión relativamente pequeña, una persona puede comenzar a generar ingresos utilizando un vehículo, una motocicleta, herramientas digitales o prestando servicios directamente.
La tecnología, las plataformas digitales y la inteligencia artificial también están modificando tareas, estructuras empresariales y modalidades de contratación.
Por eso, una reducción del empleo formal no necesariamente significa que la misma cantidad de personas quede completamente desempleada.

El cierre golpea principalmente a las empresas más chicas
Otro dato permite entender mejor el fenómeno.
Prácticamente la totalidad de las empresas que desaparecieron corresponde a organizaciones de hasta 500 empleados. Dentro de ese universo, una parte muy importante son microempresas con entre uno y cinco trabajadores.
Mientras alrededor de 30.565 empresas de hasta 500 empleados dejaron de operar, entre las compañías con más de 501 trabajadores la reducción fue de apenas 68 empresas.
Esto significa que el deterioro empresarial está concentrado principalmente en el segmento de menor tamaño.
El verdadero desafío: la calidad del empleo
El dato de desempleo, por sí solo, ya no alcanza para interpretar completamente lo que ocurre.
Una economía puede mantener relativamente estable su cantidad de personas ocupadas y, al mismo tiempo, registrar menos empleo formal, menos empresas, mayor cuentapropismo y más informalidad.
El interrogante pasa entonces por la calidad de esos nuevos puestos: estabilidad, ingresos, cobertura social, aportes jubilatorios y capacidad de planificación.
Argentina no enfrenta solamente una discusión sobre cuánto empleo genera o destruye. También deberá observar qué tipo de empleo está reemplazando a los puestos formales que desaparecen.
Y esa transformación puede terminar siendo uno de los cambios estructurales más importantes del mercado laboral argentino.




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