


Se necesitan 34 monotributistas para financiar una jubilación



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Un dato resume uno de los mayores desafíos que enfrenta el sistema previsional argentino: hoy hacen falta 34 monotributistas para financiar una jubilación promedio. La cifra refleja un cambio profundo en la composición del mercado laboral y plantea interrogantes sobre la sustentabilidad del régimen en los próximos años.
Detrás de ese número hay tres fenómenos que avanzan al mismo tiempo: el crecimiento del empleo informal, el aumento de los trabajadores inscriptos en el monotributo y una población que envejece de manera sostenida.

Cada vez hay menos aportes de alto valor
Actualmente, el sistema previsional cuenta con 10,3 millones de aportantes para sostener 7,5 millones de beneficios entre jubilaciones y pensiones.
Aunque la mayoría de los aportantes continúa siendo trabajadores en relación de dependencia, el peso del monotributo viene creciendo de forma constante.
En menos de tres décadas, los monotributistas pasaron de representar apenas el 9% del total de aportantes a superar el 20%, alcanzando aproximadamente 2,2 millones de contribuyentes.
El problema no está en la cantidad de personas incorporadas al sistema, sino en el nivel de sus aportes, considerablemente inferior al de un trabajador asalariado formal.

La diferencia de aportes explica el desequilibrio
Mientras un trabajador registrado aporta, en promedio, alrededor de $187.000 mensuales, un monotributista contribuye aproximadamente $19.200.
En términos prácticos:
34 monotributistas financian una jubilación promedio.
3,5 trabajadores registrados generan el mismo nivel de financiamiento.
La diferencia es aún más evidente cuando se analiza la composición del régimen: más de la mitad de los monotributistas pertenece a la Categoría A, la de menor capacidad contributiva.
Este escenario modifica la estructura financiera del sistema, ya que cada vez ingresan más aportantes, pero con contribuciones significativamente menores.

La informalidad agrava el problema
A este panorama se suma otro dato preocupante: el 44% de las personas ocupadas trabaja en la informalidad.
Esto significa que más de nueve millones de trabajadores no realizan aportes previsionales, reduciendo aún más la base de financiamiento del sistema.
El desafío, entonces, no consiste únicamente en sumar más contribuyentes, sino en incrementar el empleo registrado y mejorar la capacidad de aporte de quienes ya forman parte del régimen.
El debate previsional ya no pasa solamente por la edad jubilatoria
Cuando se habla de una futura reforma previsional, suele ponerse el foco en la edad de retiro. Sin embargo, el verdadero desafío es mucho más amplio.
Entre los temas que deberán analizarse aparecen:
La evolución del mercado laboral.
La alta informalidad.
Las trayectorias laborales discontinuas.
Los requisitos de acceso a la jubilación.
La actualización de los haberes.
El envejecimiento de la población.
La estructura de financiamiento del sistema.
Sin una mayor cantidad de trabajadores registrados y aportes más robustos, la presión financiera continuará creciendo sobre el sistema previsional argentino.




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