


Déficit habitacional en Argentina: 4 de cada 10 hogares tienen problemas y Chaco supera el 55%



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La problemática habitacional argentina alcanza una dimensión que va mucho más allá de cuántas casas faltan construir. El 40,67% de los hogares del país presenta algún tipo de déficit habitacional, una situación que involucra aproximadamente a 6,4 millones de hogares.
El dato adquiere todavía mayor relevancia para el norte argentino. Chaco, Santiago del Estero y Formosa superan el 55% de hogares con algún tipo de déficit, ubicándose entre los territorios donde las brechas de infraestructura, calidad constructiva y hacinamiento tienen mayor incidencia.

El problema no es solamente construir nuevas viviendas
De los millones de hogares afectados, alrededor de 687.000 necesitan directamente una vivienda nueva. Sin embargo, la mayor parte del déficit está relacionada con viviendas existentes que requieren mejoras.
En este escenario aparecen cuestiones como materiales inadecuados, falta de servicios básicos, hacinamiento, deterioro edilicio y problemas de saneamiento.
El 25,45% de los hogares registra conexiones deficitarias a servicios básicos, mientras que casi el 15% se encuentra en condiciones de hacinamiento.
A su vez, solamente el 62,7% de las viviendas está construido con materiales considerados resistentes y adecuados. El porcentaje restante presenta diferentes niveles de precariedad o deterioro.

Agua potable y cloacas: una brecha todavía importante
La infraestructura urbana también muestra diferencias significativas. Mientras que aproximadamente el 85% de los hogares tiene acceso al agua potable mediante la red pública, solamente el 61,7% cuenta con conexión a la red cloacal.
Esta situación convierte a la infraestructura urbana en uno de los principales desafíos para mejorar la calidad de vida, especialmente en provincias donde el crecimiento de las ciudades no siempre estuvo acompañado por una expansión equivalente de los servicios.
La discusión sobre vivienda sustentable incorpora además nuevos factores: eficiencia energética, acceso económico, localización dentro de las ciudades, seguridad sobre la tenencia y capacidad de adaptación frente al cambio climático.

Menos argentinos logran tener vivienda propia
Otro indicador muestra una tendencia que impacta directamente sobre familias y desarrolladores. La proporción de hogares propietarios pasó del 73% en 2010 al 68,9% en 2020.
Al mismo tiempo, los cambios demográficos están modificando la demanda. Crecen los hogares unipersonales y monoparentales, disminuye el tamaño promedio de las familias y aumenta la población adulta mayor.
Esto genera oportunidades para pensar nuevos modelos de vivienda, unidades más flexibles, desarrollos accesibles y soluciones que incorporen eficiencia energética en viviendas y mejores estándares constructivos.
Un desafío que también abre oportunidades
Reducir el déficit habitacional argentino requerirá combinar inversión, planificación urbana, políticas públicas, financiamiento, innovación en construcción y desarrollo inmobiliario sostenible.
Para provincias como Chaco, donde más de la mitad de los hogares presenta algún déficit, el desafío puede convertirse también en una oportunidad económica: más infraestructura significa demanda de construcción, materiales, servicios profesionales, tecnología, empleo y nuevas inversiones.
La vivienda, en definitiva, no representa solamente un problema social. También constituye uno de los sectores con mayor capacidad potencial para movilizar actividad económica y transformar las ciudades.




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