


La baja de impuestos aún no llega al bolsillo, la carga tributaria sigue absorbiendo casi la mitad de los ingresos



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Las medidas del Gobierno nacional para reducir impuestos marcaron uno de los principales ejes de la política económica del último año. Sin embargo, para la mayoría de los trabajadores registrados y de las empresas, el impacto todavía no se traduce en un alivio concreto. Un reciente informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) explica el motivo: la carga tributaria efectiva continúa rondando el 50% del ingreso laboral.
En términos simples, de cada $100 que cuesta un trabajador formal, aproximadamente $50 terminan destinados al pago de impuestos. La cifra incluye tributos nacionales, provinciales y municipales que afectan tanto al salario como al consumo.

Presión tributaria y carga tributaria: dos conceptos distintos
Uno de los aspectos más interesantes del informe es que diferencia dos indicadores que suelen confundirse.
Por un lado, el Gobierno destaca la reducción de la presión tributaria, medida como porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI). Ese indicador refleja cuánto recauda el Estado respecto del tamaño de la economía.
Sin embargo, el estudio del IARAF analiza la carga tributaria formal, es decir, cuánto paga realmente un contribuyente que cumple con todas sus obligaciones fiscales, sin evasión ni informalidad. Es allí donde aparece la diferencia que perciben empresas y trabajadores.
La baja existe, pero todavía es casi imperceptible
El relevamiento muestra que las recientes reducciones impositivas tuvieron un impacto muy limitado sobre la carga efectiva.
Para tres de los cuatro perfiles familiares analizados, la disminución fue de apenas una décima porcentual, mientras que para los hogares de mayores ingresos la carga ni siquiera registró cambios.
Esto explica por qué, pese a la eliminación del Impuesto PAIS, la reducción de algunas retenciones y otras modificaciones tributarias, la percepción general sigue siendo que el sistema impositivo continúa siendo muy pesado.

El "Día de la Independencia Tributaria" refleja el peso de los impuestos
Uno de los indicadores más gráficos del informe es el denominado "Día de la Independencia Tributaria".
Según el estudio, un asalariado formal necesita trabajar entre 172 y 182 días al año únicamente para cumplir con todas sus obligaciones fiscales. Recién entre el 21 de junio y el 1 de julio comienza, en términos simbólicos, a generar ingresos para sí mismo.
Aunque se trata de un cálculo teórico, permite visualizar con claridad el peso que continúa teniendo la estructura tributaria argentina sobre los ingresos de quienes trabajan en la formalidad.

Los impuestos no terminan cuando llega el sueldo
El informe también recuerda que la carga fiscal no se limita a los descuentos del recibo salarial.
A los aportes personales, las contribuciones patronales y, según el nivel de ingresos, el Impuesto a las Ganancias, se suman tributos que están incorporados en prácticamente todos los consumos cotidianos, como el IVA, Ingresos Brutos, tasas municipales, impuesto al cheque, impuestos a los combustibles e impuestos internos.
En consecuencia, la presión tributaria continúa cada vez que una persona realiza una compra, reduciendo su poder adquisitivo incluso después de haber cobrado su salario.





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