


Del vestuario a la bodega, los campeones argentinos que invierten en vinos premium



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Durante años, los futbolistas argentinos concentraron buena parte de sus inversiones en propiedades, campos y desarrollos inmobiliarios. Sin embargo, el vino comenzó a ganar terreno como una alternativa para diversificar el patrimonio y construir negocios capaces de trascender la carrera deportiva.
Campeones del mundo, figuras históricas y exjugadores de la Selección incursionaron en la industria vitivinícola argentina mediante etiquetas propias, compra de viñedos o alianzas con productores. Los proyectos apuntan, principalmente, al segmento premium y aprovechan el valor comercial de sus protagonistas.

Messi y una colección que supera los $150.000
Una de las incorporaciones más recientes fue la de Lionel Messi, quien comenzó a comercializar en la Argentina la colección GOAT 10. La línea, desarrollada junto con MM Winemaker, incluye un Syrah IGT Sicilia 2022 y un Primitivo IGT Puglia 2022 elaborados en Italia.
Las botellas se venden en vinotecas y plataformas online por más de $150.000. No es su primera experiencia: en 2012, la Fundación Leo Messi presentó “Leo”, una colección elaborada por Bodegas Bianchi con dos Malbec, un Torrontés y un espumante Extra Brut.

Lautaro Martínez apostó por un viñedo histórico
El delantero y su esposa, Agustina Gandolfo, compraron un antiguo viñedo en Las Compuertas, Luján de Cuyo. Sobre esa finca, con cepas de Malbec plantadas en 1930, crearon Cittanina.
Sus primeras etiquetas fueron Pasión y Coraje, producidas en partidas limitadas. Pasión se ofrece entre $34.000 y $43.000, mientras que Coraje supera los $70.000 y puede acercarse a $90.000 en algunas vinotecas.

Paredes, Armani y Correa eligieron modelos diferentes
En 2022, Leandro Paredes presentó Mi Victoria junto con Bodega Barberis. Su vino insignia es un blend Gran Reserva de Malbec, Cabernet Sauvignon y Merlot, con 14 meses en roble. Las ediciones limitadas superan los $90.000 y las cajas de seis botellas LP32 cuestan más de $160.000.
Franco Armani, por su parte, lanzó un Malbec Gran Reserva con Finca Cuadro Benegas, de San Rafael. La botella ronda los $16.000, posicionándose como una opción más accesible.
Ángel Correa eligió otro modelo de inversión en bodegas: se incorporó como socio de Cría Cuervos, compañía española que ya producía más de 600.000 botellas anuales y factura más de 2 millones de euros por año.

Los pioneros que abrieron el camino
Nicolás Burdisso compró tierras en Gualtallary en 2008 y fundó Vinos de Potrero, orientada a vinos de alta gama y mercados internacionales. Mario Alberto Kempes lanzó “El Matador”, un corte de Malbec y Petit Verdot con una producción de apenas 4.000 botellas.
Diego Maradona también tuvo vinos elaborados por Raíces de Agrelo e incluso impulsó una presentación económica en tetra brik. Más tarde, campeones de México 1986 —como Ruggeri, Burruchaga, Bochini, Pumpido y Giusti— participaron de las etiquetas La Final y Héroes.
Estas experiencias muestran cómo el negocio del vino premium permite unir identidad, historia deportiva y estrategia empresarial. Para los jugadores, no se trata solamente de prestar un nombre: el sector ofrece activos productivos, posicionamiento de marca y oportunidades de exportación.







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