


La carne brasileña gana terreno en Argentina, las importaciones ya representan el 7% del consumo local



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Lo que hasta hace poco parecía impensado comienza a convertirse en una nueva realidad para el mercado cárnico argentino. La carne vacuna proveniente de Brasil está ganando presencia en supermercados, cadenas de distribución y carnicerías, impulsada por una combinación de factores que incluyen una menor producción local, precios más competitivos y cambios en el comercio internacional.
El fenómeno ya dejó de ser marginal. Las importaciones de carne vacuna desde Brasil pasaron de aproximadamente 1.000 toneladas mensuales a unas 15.000 toneladas por mes, un crecimiento que refleja la magnitud del cambio que atraviesa el sector.

Un mercado que comenzó a cambiar
Según referentes del sector ganadero, las compras de carne brasileña ya representan cerca del 7% del consumo mensual argentino, una participación inédita en los últimos años.
La expectativa de algunos operadores es que, si se mantienen las condiciones actuales, la participación de la carne importada continúe creciendo y se acerque al 10% del mercado interno.
Detrás de este avance aparece un factor clave: la reducción de la oferta local. Durante años, Argentina produjo entre 65 y 70 kilos de carne vacuna por habitante, volumen suficiente para abastecer el mercado interno y sostener las exportaciones. Sin embargo, la producción cayó recientemente a niveles cercanos a los 60 kilos por habitante, generando una menor disponibilidad de carne para el consumo doméstico.
La oportunidad que aprovecha Brasil
La menor producción argentina coincide con una situación favorable para los frigoríficos brasileños.
Brasil cuenta actualmente con una materia prima más económica, debido a que el valor del novillo medido en dólares se encuentra por debajo del argentino. Esta diferencia permite que los exportadores del país vecino ingresen al mercado local con precios más competitivos y con capacidad para cubrir parte de la demanda existente.
Al mismo tiempo, los frigoríficos brasileños buscan diversificar destinos comerciales ante cambios en algunos de sus mercados tradicionales, lo que convierte a Argentina en una alternativa atractiva para colocar parte de su producción.

Una demanda que sigue presente
Uno de los aspectos más interesantes del fenómeno es que los especialistas no lo atribuyen a una caída del consumo por falta de interés de los consumidores.
Por el contrario, sostienen que existe una demanda interna insatisfecha, es decir, consumidores que comprarían más carne si hubiera una mayor oferta disponible y precios más accesibles.
En este contexto, las importaciones aparecen como una herramienta para complementar la oferta local y cubrir parte de ese faltante generado por la menor producción nacional.

Menos toneladas exportadas, pero más dólares
Mientras aumenta el ingreso de carne importada, Argentina atraviesa otra particularidad en el negocio ganadero.
Durante abril, las exportaciones de carne bovina alcanzaron las 46.100 toneladas, registrando una caída del 26,7% en volumen. Sin embargo, el valor internacional de la carne continúa en niveles elevados, lo que permite que el ingreso de divisas mantenga una dinámica favorable.
Esto significa que el país podría cerrar el año con un importante ingreso de dólares por exportaciones, incluso vendiendo menos toneladas que en períodos anteriores.
El avance de la carne brasileña abre así un nuevo escenario para toda la cadena cárnica. Productores, frigoríficos, supermercados y consumidores observan un mercado que comienza a mostrar cambios que hasta hace pocos años parecían difíciles de imaginar.




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