


3 trabas que hacen más caro acceder a un crédito, según Pierpaolo Barbieri de UALA



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El acceso al crédito vuelve a ocupar un lugar central en el debate económico argentino. Mientras la economía busca consolidar una etapa de recuperación, diferentes referentes del sector financiero coinciden en que uno de los principales obstáculos para el desarrollo continúa siendo el elevado costo de los préstamos.
Actualmente, obtener financiamiento no depende únicamente de la tasa de interés. Sobre las operaciones crediticias recaen distintos impuestos nacionales y provinciales que terminan incrementando el costo final para quienes necesitan invertir, comprar una vivienda, adquirir maquinaria o financiar capital de trabajo.

Un sistema financiero con mucho potencial para crecer
El crédito privado en Argentina representa un porcentaje significativamente menor del Producto Bruto Interno (PBI) que el observado en otros países de la región. Esa diferencia refleja que existe un amplio margen para expandir el sistema financiero y facilitar el acceso al financiamiento.
En la práctica, un mayor volumen de crédito permite que más personas y empresas puedan:
Invertir en nuevos proyectos.
Comprar viviendas mediante hipotecas.
Adquirir vehículos y maquinaria.
Expandir negocios y aumentar la producción.
Generar empleo y dinamizar la economía.
Cuando el acceso al financiamiento es limitado, las posibilidades de crecimiento quedan prácticamente reservadas para quienes ya disponen de capital propio.
Los impuestos que encarecen los préstamos
Uno de los principales cuestionamientos apunta a la carga tributaria que pesa sobre distintas operaciones financieras.
Entre los impuestos señalados aparecen:
IVA aplicado sobre determinados costos financieros.
Ingresos Brutos, que varía según cada provincia.
Impuesto de Sellos, presente en numerosas jurisdicciones.
La combinación de estos tributos incrementa el costo financiero total, haciendo que el crédito resulte más caro para consumidores, emprendedores y empresas.
Quienes impulsan una revisión del esquema sostienen que reducir esa carga permitiría ofrecer préstamos más accesibles, aumentar la competencia entre entidades financieras y ampliar el universo de personas con acceso al sistema formal.

Más crédito no significa solo consumir
El crédito suele asociarse al consumo cotidiano, pero su impacto económico es mucho más amplio.
Las líneas de financiamiento productivo permiten que una pyme incorpore tecnología, que un comercio amplíe sus instalaciones o que un emprendedor pueda iniciar una actividad sin disponer previamente de todo el capital necesario.
En otras palabras, el crédito funciona como un acelerador de inversiones, productividad y generación de empleo, especialmente para pequeñas y medianas empresas.

El desafío: lograr un financiamiento más accesible
La discusión sobre la estructura impositiva del crédito se suma a otros desafíos que enfrenta el sistema financiero, como la necesidad de reducir el costo del dinero, mejorar las condiciones de acceso y fortalecer la confianza de los tomadores de préstamos.
Si el financiamiento logra expandirse con costos más competitivos, podría convertirse en uno de los principales motores para el crecimiento de las pymes, el desarrollo de nuevos emprendimientos y la inversión privada en Argentina.




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