


Cuáles son los países más endeudados con el FMI



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La posible firma de un nuevo acuerdo entre Bolivia y el Fondo Monetario Internacional (FMI) podría modificar el mapa del endeudamiento en América Latina durante 2026. En un escenario de tasas de interés elevadas, menor acceso al crédito internacional y mayores exigencias de los mercados, varios países vuelven a apoyarse en el organismo para obtener financiamiento y fortalecer su credibilidad económica.
Aunque cada economía enfrenta desafíos diferentes, el denominador común es la necesidad de acceder a recursos en un contexto internacional mucho más complejo que el de años anteriores.

¿Por qué los países vuelven a recurrir al FMI?
Los especialistas coinciden en que el organismo volvió a ocupar un rol central para aquellas economías con dificultades para financiarse en los mercados internacionales.
Las principales razones son:
-Déficits fiscales elevados.
-Caída de las reservas internacionales.
-Mayor costo del financiamiento externo.
-Necesidad de recuperar confianza de los inversores.
-Menor disponibilidad de dólares.
En este contexto, un programa con el FMI no solo representa un préstamo, sino también una señal de estabilidad para los mercados internacionales.
Bolivia, el nuevo protagonista
Bolivia se encuentra negociando un programa de financiamiento que rondaría entre US$ 3.000 millones y US$ 3.500 millones, destinado a fortalecer una economía que enfrenta una combinación de bajas reservas, escasez de divisas, déficit fiscal, presión sobre los combustibles e inflación persistente.
Los analistas consideran que el país necesita avanzar en reformas estructurales que incluyan una mayor flexibilidad cambiaria, recomposición de reservas y un ordenamiento gradual de las cuentas públicas para recuperar estabilidad.

El ranking de los países más comprometidos con el FMI
Actualmente, los principales deudores del organismo en América Latina son:
-Argentina, ampliamente por encima del resto de la región.
-Ecuador, con programas orientados al equilibrio fiscal y la liquidez.
-Costa Rica, donde el financiamiento busca sostener la estabilidad macroeconómica.
-El Salvador, que utiliza el respaldo multilateral para fortalecer su consolidación fiscal.
-Bolivia, que podría incorporarse próximamente con un nuevo acuerdo.
Cada uno presenta realidades distintas, aunque todos comparten la necesidad de acceder a financiamiento en un escenario internacional cada vez más exigente.

El contexto internacional también juega
Más allá de la situación particular de cada país, el escenario global explica buena parte del regreso del FMI como actor clave.
La deuda pública mundial continúa en niveles elevados, mientras que los costos de financiamiento permanecen por encima de los registrados antes de la pandemia. Esto obliga a los gobiernos a mantener una mayor disciplina fiscal y limita las posibilidades de acceder a crédito barato.
Los analistas sostienen que América Latina no atraviesa una crisis comparable con las décadas de 1980 o 1990. Sin embargo, las economías con menor crecimiento, baja calificación crediticia y fuertes necesidades de refinanciación continúan dependiendo del respaldo de organismos multilaterales.
En ese escenario, el FMI vuelve a posicionarse como un prestamista de última instancia, pero también como un sello de credibilidad para los países que buscan recuperar el acceso a los mercados internacionales.




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