


El petróleo cayó hasta un 35%: ¿por qué la nafta todavía no baja?



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El precio internacional del petróleo volvió a sorprender al mercado. Luego del fuerte incremento provocado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, el barril de Brent retrocedió hasta los US$71, prácticamente el mismo valor que tenía antes de la escalada bélica. La pregunta ahora es inevitable: ¿por qué ese descenso todavía no llegó al precio de la nafta en Argentina?
Aunque en un mercado totalmente competitivo la reducción debería trasladarse rápidamente al consumidor, la realidad argentina muestra un escenario mucho más complejo, donde intervienen decisiones económicas, políticas y hasta la estrategia antiinflacionaria del Gobierno.

El barril volvió a su valor previo a la guerra
Durante las semanas de mayor tensión internacional, el Brent llegó a cotizar por encima de los US$110, impulsado por la incertidumbre geopolítica. Sin embargo, con la disminución del conflicto, el precio cayó cerca de un 35%, regresando a la zona de los US$71 por barril.
Para los especialistas, esta baja debería traducirse en un alivio para los consumidores. Sin embargo, en Argentina la formación del precio de los combustibles responde a múltiples variables que van mucho más allá del valor internacional del crudo.

¿Cuánto podría bajar la nafta?
Según un informe de la consultora 1816, si se tomara únicamente como referencia el nuevo valor del petróleo, la nafta debería reducir su precio alrededor de un 16%.
En términos prácticos, una nafta premium cercana a los $2.100 por litro podría ubicarse en torno a los $1.765, lo que representaría un ahorro aproximado de $335 por litro para los consumidores.
Por qué YPF todavía no baja los precios
La explicación se encuentra en una estrategia aplicada durante los meses de mayores aumentos internacionales.
Mientras el petróleo subía, YPF evitó trasladar completamente ese incremento al surtidor mediante un mecanismo conocido como "buffer", absorbiendo parte del impacto para reducir la presión sobre la inflación.
Ahora sucede el efecto inverso: la empresa busca recuperar parte de ese atraso antes de reflejar plenamente la caída internacional.

Los dos escenarios que analiza el Gobierno
Actualmente aparecen dos alternativas posibles.
Primera opción: mantener prácticamente congelados los combustibles durante los próximos meses para compensar el retraso acumulado. Bajo este escenario, los precios podrían mantenerse sin cambios hasta aproximadamente mediados de noviembre.
Segunda opción: utilizar la caída del petróleo como una herramienta para acelerar la desaceleración de la inflación, autorizando una reducción en el precio de los combustibles antes de fin de año.
El impacto que tendría sobre la inflación
La decisión no afecta únicamente al bolsillo de quienes cargan combustible.
De acuerdo con las estimaciones de la consultora, una baja del 16% en las naftas podría reducir aproximadamente 0,65 puntos porcentuales del Índice de Precios al Consumidor (IPC), sin considerar el efecto adicional sobre los costos logísticos, el transporte y toda la cadena productiva.
En ese contexto, el precio de los combustibles dejó de ser solamente una variable energética para convertirse en una pieza clave dentro de la estrategia económica del Gobierno.




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