Créditos caros, el verdadero costo que esconden las cuotas

Con inflación en baja, los créditos personales siguen con costos que superan ampliamente las expectativas inflacionarias. El financiamiento se convirtió en uno de los principales obstáculos para la recuperación del consumo y la economía real.
Actualidad13 de mayo de 2026 Infoempresas
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Tiempo de lectura: 2:30 min.

Mientras el Gobierno celebra la desaceleración inflacionaria y la estabilidad cambiaria, en la economía cotidiana aparece un problema cada vez más visible: el costo del crédito.

Hoy, miles de familias y empresas enfrentan una paradoja complea. La inflación baja, pero las tasas de interés siguen en niveles extremadamente altos. El resultado es un mercado financiero que, lejos de impulsar el consumo y la actividad económica, termina funcionando como un freno para la recuperación.

Según el análisis del economista Christian Buteler, basado en datos del Banco Central, la tasa promedio de los créditos personales ronda actualmente el 67,86% de Tasa Nominal Anual (TNA). Pero el dato más preocupante aparece cuando se suman seguros, IVA, gastos administrativos e impuestos provinciales: el Costo Financiero Total Efectivo Anual (CFTEA) puede ubicarse entre el 130% y el 150%.

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El problema no es solo financiero, también es económico

El impacto de estas tasas no se limita al bolsillo de quienes toman préstamos. El efecto se traslada directamente al consumo, la actividad comercial y la capacidad de recuperación económica.

Con ingresos todavía golpeados y salarios que corren detrás del costo de vida, muchas familias ya no pueden refinanciar deudas tomadas meses atrás bajo otro contexto macroeconómico.

El informe sostiene que el sistema crediticio actual “asfixia financieramente a las familias” y limita cualquier rebote basado en el consumo interno.

¿Qué cambió respecto al año pasado?

En 2024, la economía convivía con una inflación extremadamente alta. En ese escenario, una tasa del 70% podía incluso terminar siendo negativa en términos reales porque la inflación erosionaba rápidamente el valor de la deuda.

Hoy ocurre exactamente lo contrario:

  • La inflación mensual se mueve entre el 2% y el 3%.

  • La inflación proyectada para los próximos 12 meses ronda el 24%.

  • Pero las tasas bancarias siguen cerca del 68%.

Eso significa que actualmente las tasas reales son extremadamente positivas y mucho más pesadas para familias, comerciantes y consumidores.

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Más mora, menos capacidad de pago

Otro de los puntos centrales del análisis es el crecimiento de la morosidad.

El economista cuestiona la explicación oficial que atribuye el aumento de la mora al crecimiento del crédito. Según plantea, si aumenta la cantidad de préstamos otorgados, la tasa de morosidad debería bajar proporcionalmente. Si ocurre lo contrario, significa que los impagos están creciendo más rápido que el financiamiento nuevo.

Traducido a la economía real:

  • Más personas no llegan a pagar.

  • Más familias refinancian deuda con deuda.

  • Más comercios enfrentan caída del consumo.

  • Más empresas ven limitado el acceso al financiamiento productivo.

El problema también se traslada a las fintech y billeteras virtuales, donde los niveles de mora serían todavía mayores.

Por qué los bancos no bajan las tasas

Uno de los aspectos más interesantes del informe es la explicación sobre la llamada “asimetría bancaria”.

Cuando el Banco Central bajó las tasas de política monetaria y relajó algunas condiciones financieras, los bancos redujeron rápidamente lo que pagan por los plazos fijos. Sin embargo, no ocurrió lo mismo con las tasas de préstamos y tarjetas.

¿Por qué sucede esto?

El informe marca dos razones principales:

  • Los bancos buscan recomponer rentabilidad.

  • La suba de la mora obliga a aumentar previsiones y cobertura de riesgo.

En otras palabras, los buenos pagadores terminan absorbiendo parte del costo generado por el aumento de incumplimientos.

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El “cuádruple bloqueo” que encarece el crédito

El análisis identifica cuatro actores responsables del elevado costo financiero actual:

Banco Central

La baja de tasas de referencia no logra trasladarse plenamente a la economía real.

Estado Nacional

El IVA sobre intereses y la absorción de pesos mediante deuda pública reducen fondos disponibles para préstamos privados.

Provincias

Ingresos Brutos y otros tributos incrementan directamente el costo final del crédito.

Entidades financieras

Las entidades priorizan rentabilidad y cobertura de riesgo antes que una reducción agresiva de tasas.

La discusión ya no pasa solamente por si hay estabilidad macroeconómica o baja inflación. El verdadero desafío ahora parece estar en reconstruir un sistema financiero que permita volver a consumir, invertir y producir sin que el costo del dinero se transforme en una barrera imposible de superar.

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