


El INTA lo hizo, desarrolló una papa que no se oxida y promete reducir pérdidas en la industria



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Una papa que recibe un golpe durante la cosecha, el transporte o el almacenamiento puede terminar perdiendo valor comercial o directamente ser descartada. Ahora, una innovación desarrollada en Argentina busca cambiar esa ecuación.
Se trata de OLI INTA, la primera variedad de papa mejorada mediante edición génica registrada en el país. El desarrollo tiene una característica particularmente atractiva para productores e industrias: reduce el pardeamiento que aparece luego de los golpes, uno de los problemas que genera pérdidas a lo largo de toda la cadena.

¿Qué cambia con esta nueva papa?
La innovación fue desarrollada por el Laboratorio de Agrobiotecnología del INTA Balcarce junto con el CONICET y quedó incorporada al Registro Nacional de Cultivares y al Registro Nacional de Propiedad de Cultivares del INASE.
El punto central está en la edición génica.
Los investigadores lograron desactivar el gen asociado a la enzima polifenol oxidasa, responsable del denominado pardeamiento enzimático. Al quedar inactiva, disminuye la formación de las manchas oscuras que aparecen cuando el tubérculo sufre golpes.
El resultado puede tener una consecuencia económica concreta: menos papa descartada y mayor aprovechamiento de la producción.
Menos desperdicio también significa mayor rentabilidad
Los llamados “moretones” representan un problema relevante para productores y procesadores. Una partida con demasiadas marcas puede recibir descuentos, mientras que un producto con mejores condiciones puede acceder a bonificaciones.
Por eso, OLI INTA no representa solamente un avance científico. También incorpora una variable directamente vinculada con la competitividad agroindustrial.
Reducir descartes permite aprovechar una mayor proporción de la producción, disminuir desperdicios y mejorar la eficiencia. A esto se suma un componente cada vez más importante para los mercados internacionales: la producción sustentable de alimentos.

Edición génica: por qué no es lo mismo que un transgénico
Una de las claves del desarrollo es que no incorpora ADN de otra especie.
La tecnología utilizada realiza una modificación puntual sobre el propio genoma de la papa. Esta diferencia puede facilitar su inserción en mercados donde existen restricciones regulatorias sobre organismos transgénicos.
Argentina cuenta desde 2015 con una normativa específica para este tipo de tecnologías y el registro de OLI INTA marca un antecedente regional.
El avance también coincide con cambios regulatorios internacionales alrededor de las Nuevas Técnicas Genómicas, un escenario que podría generar nuevas oportunidades comerciales.

Una tecnología que puede acelerar la innovación agrícola
La edición génica permite trabajar sobre variedades que ya tienen utilización comercial y realizar modificaciones específicas sin comenzar nuevamente todo el proceso de mejoramiento.
Esto puede acortar los tiempos de desarrollo y convertirse en una herramienta estratégica para cultivos sometidos a costos crecientes y márgenes ajustados.
OLI INTA pone así sobre la mesa una combinación con impacto empresarial: biotecnología agrícola, reducción del desperdicio, eficiencia productiva y potencial exportador.
Para la cadena de la papa, conseguir que una mayor proporción de lo producido llegue en condiciones comerciales significa algo muy concreto: transformar innovación científica en productividad y valor económico.




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