


Contratar en blanco costará hasta 3% menos durante 4 años, entró en vigencia la reducción de cargas sociales



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La reforma laboral empieza a tomar forma concreta. Con la reglamentación del Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), el Gobierno apunta a un objetivo directo: bajar el costo de contratar en blanco y ampliar la base de empleo registrado. Para empresas y pymes, el nuevo esquema abre una ventana de oportunidad, pero también plantea condiciones y controles que no se pueden ignorar.
Qué establece el nuevo régimen
A través del Decreto 315/2026, se activó un esquema que busca incorporar trabajadores no registrados o desocupados con beneficios concretos para el empleador .
Los puntos centrales:
Alcance: trabajadores sin empleo registrado al 10 de diciembre de 2025 o desocupados en los últimos 6 meses.
Vigencia: contrataciones realizadas entre mayo 2026 y abril 2027.
Tope: hasta el 80% de la nómina puede incorporarse bajo este régimen.
Beneficio clave: reducción de contribuciones patronales.

El incentivo fuerte está en el costo laboral
El principal atractivo del RIFL es claro: durante los primeros 48 meses, las empresas acceden a alícuotas reducidas del 2% al 3% en contribuciones patronales.
Esto implica:
Menor costo de contratación formal
Mayor previsibilidad en el flujo de pagos
Incentivo a blanquear personal existente
Para muchas pymes, este punto puede ser determinante al momento de tomar decisiones de contratación.
Condiciones y límites a tener en cuenta
El régimen no es abierto ni acumulable sin restricciones. Hay reglas claras:
No se puede combinar con otros beneficios similares de reducción de cargas.
Se mantiene el aporte al Fondo de Asistencia Laboral.
El incumplimiento genera la pérdida inmediata de beneficios.
Además, la fiscalización será activa. La ARCA implementará controles automáticos y podrá exigir pagos con intereses ante irregularidades.

Impacto esperado en el mercado laboral
El Gobierno busca una doble vía:
Reducir la informalidad laboral
Estimular nuevas contrataciones en el sector privado
También se apunta a mejorar la empleabilidad, integrando capacitación, reconversión laboral y articulación con el sistema educativo.
Para el sector empresario, el desafío será evaluar:
Si el ahorro en cargas compensa el riesgo regulatorio
Cómo incorporar personal bajo un esquema transitorio
Qué estrategia adoptar una vez finalizados los beneficios

Claves para empresas y emprendedores
El régimen es una ventana temporal: hay que planificar decisiones dentro del plazo.
El beneficio es fuerte, pero condicionado al cumplimiento.
Puede ser una oportunidad para ordenar estructuras laborales.
En síntesis, la reforma empieza a jugar en el terreno operativo. Y ahí, cada empresa deberá definir cómo aprovecharla.




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