


CABA lidera y el norte queda atrás, el mapa de ingresos que expone la desigualdad argentina



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La Argentina no sólo está atravesada por la inflación, la informalidad y la pérdida de poder adquisitivo. También convive con una desigualdad territorial cada vez más visible. Un nuevo mapa de ingresos por provincia muestra que no da lo mismo vivir y trabajar en la Ciudad de Buenos Aires que hacerlo en el norte del país.
Ingresos por provincia, una brecha que se amplía
Los datos muestran diferencias claras entre regiones:
CABA lidera con US$762,34 de ingreso per cápita familiar
Tierra del Fuego alcanza US$635,52
Neuquén llega a US$610,75
En el extremo opuesto:
La Rioja: US$247,20
Chaco: US$255,74
Formosa: US$266,65
Conclusión directa: una persona en CABA percibe más del doble que alguien en el norte argentino.

El ingreso diario muestra la realidad concreta
Cuando se analiza cuánto se genera por día, la diferencia es aún más evidente:
CABA: US$25,41 diarios
Tierra del Fuego: US$21,18
Neuquén: US$20,36
En el norte:
Chaco: US$8,52
Formosa: US$8,89
La Rioja: US$8,24
Esto implica que en algunas provincias se vive con un tercio del ingreso diario respecto a la capital.

El impacto en el consumo, la diferencia se siente en el bolsillo
El informe también traduce estos ingresos en capacidad de compra:
En La Rioja, un día de ingreso permite:
Medio kilo de bifes
Medio kilo de helado
Cinco empanadas
En CABA, ese mismo día alcanza para:
1,75 kg de bifes
1,5 kg de helado
14 empanadas
Misma jornada laboral, resultados completamente distintos.
La informalidad, otro factor que profundiza la desigualdad
A la brecha territorial se suma el problema estructural del empleo:
La brecha entre trabajadores formales e informales supera el 60% en varias provincias
Casos destacados:
Santa Cruz: 67,3%
Chaco: 63,9%
San Luis: 62,7%
Provincias con menor brecha:
Tierra del Fuego: 31,6%
La Rioja: 42,5%
CABA: 42,6%
Esto significa que un trabajador informal puede cobrar menos de la mitad que uno registrado.

Qué está en juego, más que ingresos
El problema no es solo salarial. Está en juego:
El acceso a bienes y servicios
La calidad de vida
Las oportunidades de crecimiento
El desarrollo económico regional
Reducir estas diferencias implica avanzar en:
Formalización laboral
Competitividad provincial
Productividad económica
Distribución del ingreso
Cuando los ingresos varían tanto según la provincia, la desigualdad deja de ser un dato y se transforma en una limitación estructural para el desarrollo.




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