


La deuda aprieta y la morosidad aumenta en Jóvenes y jubilados,



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El crédito que durante un tiempo funcionó como alivio hoy empieza a mostrar su costado más preocupante. La morosidad de las familias alcanzó niveles récord y el problema ya no aparece solo en las estadísticas generales, sino con fuerza en los segmentos más vulnerables del sistema económico.
Los datos muestran un escenario delicado. La morosidad familiar llegó al 10,6%, mientras que en la provincia de Buenos Aires subió al 15,4% en enero. En términos concretos, una de cada cuatro personas registra atrasos superiores a 90 días en sus compromisos financieros. El dato refleja un deterioro sostenido de la capacidad de pago, en un contexto donde los ingresos no logran acompañar el costo de vida.

Entre los más afectados aparecen los jóvenes de 18 a 21 años. En ese grupo, la irregularidad crediticia alcanzó el 37,2% en el primer mes del año, más del doble en comparación interanual. El fenómeno no sorprende si se observa el contexto: altas tasas de desocupación, fuerte informalidad laboral y acceso cada vez más simple a herramientas de financiamiento inmediato.
En paralelo, los adultos mayores también muestran un deterioro acelerado. La mora en este segmento casi se cuadruplicó en un año y superó el 8%. Aunque el porcentaje todavía se ubica por debajo del nivel de los jóvenes, el ritmo de crecimiento preocupa por lo que representa: jubilados que toman deuda para sostener gastos corrientes en medio de una pérdida sostenida del poder adquisitivo.
Un dato central del nuevo mapa del endeudamiento es el avance del crédito digital. En jóvenes, la irregularidad en fintech llega al 42,2%, por encima del 34,3% registrado en bancos. Entre jubilados, también se repite la diferencia: 18% en fintech frente a 6,8% en entidades bancarias. La mayor facilidad de acceso, en muchos casos, no viene acompañada por capacidad real de repago.

Detrás del problema hay una combinación que ya impacta de lleno en el consumo y en la economía cotidiana. Por un lado, los salarios reales y las jubilaciones vienen perdiendo terreno. Por otro, el financiamiento de corto plazo se expandió con rapidez y quedó instalado como herramienta de supervivencia más que como palanca de crecimiento.
Para el ecosistema de empresas, comercios y servicios, esta situación también tiene implicancias concretas. Una sociedad más endeudada consume menos, posterga decisiones y reduce márgenes para sostener compras regulares. En ese marco, el deterioro del crédito deja de ser solo un problema financiero y pasa a convertirse en una señal económica de fondo, también relevante para Chaco, para el análisis de Info Empresas y para la agenda de Info local y regional.

El dato de fondo es claro. Cuando jóvenes ingresan al sistema financiero en condiciones frágiles y los jubilados se endeudan para compensar ingresos insuficientes, la mora deja de ser un indicador técnico y se convierte en una advertencia social y económica.




