


Belgrano Cargas entra en etapa clave, el Gobierno acelera una licitación millonaria y reabre el debate por su privatización



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La decisión del Gobierno nacional de avanzar con la licitación del Belgrano Cargas marca un punto de inflexión en el sistema logístico argentino. Con una red que alcanza 7.594 kilómetros operativos, presencia en 16 provincias y conexión con cinco países, el proceso no solo redefine el rol del Estado, sino también el funcionamiento del transporte de cargas.

El modelo propuesto introduce dos conceptos centrales: Open Access (acceso abierto) y desintegración vertical. El primero habilita a que distintas empresas utilicen la red ferroviaria sin necesidad de tener la concesión total. El segundo separa la operación en tres unidades: vías, trenes y talleres, que se licitarán de forma independiente.
Este esquema busca mayor competencia, pero genera dudas en el sector privado, ya que no es el modelo predominante a nivel internacional en transporte de cargas. Empresas interesadas advierten que podría complicar la coordinación operativa y el mantenimiento de la infraestructura.
En términos económicos, el Gobierno estima una inversión de US$ 755 millones, distribuida entre las líneas San Martín, Belgrano y Urquiza, con un tope de financiamiento de US$ 435 millones. Se trata de un volumen significativo que posiciona a la licitación como uno de los proyectos de infraestructura más relevantes del momento.

El interés empresarial ya comenzó a tomar forma. Por un lado, aparece Grupo México, con experiencia ferroviaria internacional, que planteó diferencias con el esquema oficial y propone un modelo más integrado. Por otro, un consorcio de agroexportadoras —AGD, ACA, Bunge, Louis Dreyfus y Cargill— también analiza participar, evidenciando el valor estratégico del ferrocarril para reducir costos logísticos.
El cronograma prevé 90 días para presentar ofertas, luego evaluación y adjudicación en un plazo cercano a los 60 días, y una transición operativa de otros 90 días, con cierre estimado hacia fin de año.
Más allá del proceso en sí, el impacto potencial es amplio. Una red ferroviaria eficiente puede mejorar la competitividad de sectores productivos, especialmente en regiones alejadas de los puertos. En ese sentido, provincias del norte argentino —incluido el Chaco— siguen de cerca la evolución del proyecto.
La licitación del Belgrano Cargas no es solo una privatización: es una decisión estructural que puede redefinir el vínculo entre infraestructura, logística y desarrollo productivo en Argentina.





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