


Álvarez Agis advierte que la inflación volverá a subir por un shock externo y pone en duda la meta oficial



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Un freno en la baja de la inflación
La desaceleración inflacionaria en Argentina muestra señales de agotamiento.
Según el economista Emmanuel Álvarez Agis, la inflación dejó de bajar hace aproximadamente nueve meses, lo que pone en duda la posibilidad de alcanzar niveles cercanos al 1% mensual en el corto plazo.
El análisis plantea que el proceso de desinflación perdió uno de sus principales anclajes y ahora enfrenta nuevas presiones.

El tipo de cambio como punto de quiebre
Uno de los factores centrales que explica este cambio es la dinámica del tipo de cambio.
El economista identifica un quiebre a mediados del año pasado, cuando el dólar dejó de funcionar como ancla inflacionaria.
A partir de ese momento, la estabilidad de precios comenzó a deteriorarse, generando un escenario más complejo para el programa económico.
El impacto de la guerra y el petróleo
A este contexto interno se suma un factor externo que introduce nuevas tensiones.
La suba del precio internacional del petróleo, impulsada por el conflicto en Medio Oriente, comienza a trasladarse a la economía local.
El aumento en combustibles ya genera presión sobre costos y precios, afectando distintos sectores de la economía.
Este tipo de fenómenos se conoce como shock de oferta: una suba de costos que no depende de la política monetaria y que impacta directamente en la inflación.

Más inflación en el corto plazo
El escenario que plantea el economista es claro: antes de cualquier mejora, la inflación podría volver a acelerarse.
La combinación entre factores internos y externos configura un contexto donde la estabilidad de precios enfrenta nuevos desafíos.
Incluso, el análisis advierte que intentar frenar este proceso mediante una fuerte contracción de la demanda podría derivar en una recesión más profunda.

El dilema económico: inflación o actividad
El principal desafío para la política económica pasa por encontrar un equilibrio.
Reducir la inflación en este contexto implica costos sobre la actividad económica, el empleo y el ingreso.
Por el contrario, aceptar una suba temporal de precios podría evitar un deterioro mayor en la economía real.
Para InfoEmpresas, el planteo refleja un dilema estructural: frente a shocks externos, las empresas y el sistema productivo deben adaptarse a un escenario de mayor incertidumbre, donde la inflación ya no depende únicamente de decisiones internas.




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