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Según la Bolsa de Comercio de Rosario, los productores destinarán US$13.915 millones a la implantación de soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo. Se proyectan 37,8 millones de hectáreas sembradas, con el maíz como protagonista y la soja en retroceso.
Actualidad23 de septiembre de 2025 Infoempresas


⌚ Tiempo de lectura: 1:45 min
Una campaña marcada por la escala
Con la siembra de trigo y cebada ya finalizada, y el girasol y maíz avanzando, la campaña 2025/26 se perfila como una de las más importantes del siglo. Condiciones climáticas favorables y una estructura de costos más estable que en años recientes permiten proyectar la tercera mayor área sembrada de la historia.
De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), basado en la Guía Estratégica para el Agro (GEA) y en datos de la Secretaría de Agricultura, se estima que se implantarán 37,8 millones de hectáreas entre soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo.

La magnitud de la inversión
El cálculo elaborado por los economistas Franco Ramseyer y Emilce Terré indica que el gasto total en insumos, siembra y pulverización ascenderá a US$13.915 millones.
Este nivel:
Es el tercero más alto de la última década.
Supone un leve incremento de 0,1% respecto de 2024/25.
Se ubica 0,8% por encima del promedio de los últimos cinco ciclos agrícolas.
Costos por cultivo
El informe detalla los costos promedio por hectárea de cada cultivo:
Cebada cervecera → US$444
Cebada forrajera → US$362
Girasol → US$315
Maíz temprano → US$532
Maíz tardío → US$513
Soja de primera → US$303
Soja de segunda → US$263
Sorgo → US$284
Trigo → US$350
Multiplicando estos costos por la superficie estimada para cada grano, surge la inversión total:
Maíz: US$5.042 millones
Soja: US$4.783 millones
Trigo: US$2.416 millones
Girasol: US$787 millones
Cebada cervecera: US$633 millones
Sorgo: US$227 millones
Cebada forrajera: US$27 millones

Cambios en el mapa productivo
El protagonismo se lo lleva el maíz, que con 9,7 millones de hectáreas podría alcanzar una producción potencial de 61 millones de toneladas. La expansión de este cultivo eleva el costo total de la campaña, dado que demanda más inversión por hectárea.
En contraposición, la soja cae un 7% interanual, a 16,4 millones de hectáreas, lo que marca una tendencia de pérdida de superficie frente al maíz. El girasol, en cambio, muestra una fuerte expansión y llegaría a 2,5 millones de hectáreas.
El trigo, con 6,9 millones de hectáreas, se ubica entre los tres mayores registros de los últimos 25 años.
Un motor económico central
La magnitud de la inversión confirma el rol estratégico del agro como motor de la economía argentina. Pero también plantea desafíos:
Financiamiento: la necesidad de líneas de crédito que acompañen este esfuerzo productivo.
Cobertura de riesgos: herramientas de seguros y mercados de futuros para mitigar volatilidad de precios y clima.
“El aumento del área de maíz eleva los costos globales, pero la baja en el costo por hectárea de la soja compensa parcialmente este efecto”, explicaron Ramseyer y Terré.

La campaña 2025/26 se encamina a ser histórica no solo por superficie sembrada, sino también por el volumen de recursos involucrados: casi US$14.000 millones. El desafío será transformar esa inversión en producción y exportaciones récord, en un contexto de alta necesidad de divisas para la economía argentina.



La apertura comercial acelera despidos y deja al borde del cierre a una planta clave para el empleo industrial.

El régimen permite ponerse al día con impuestos provinciales vencidos, con quita de intereses y condonación de multas.

Financiación sin interés y bonificaciones aparecen como una herramienta clave para sostener consumo en el inicio del ciclo lectivo.