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Una franquicia nacional desembarcó en la ciudad termal con una visión clara, gestión familiar y un espacio cargado de historia personal
Sáenz Peña07 de agosto de 2025 Infoempresas


⌚ tiempo de lectura: 1:50 min.
Una visión clara y un equipo con experiencia
Café Martínez llegó a Sáenz Peña de la mano de cuatro socios, dos matrimonios con trayectoria comercial y una mirada estratégica sobre la ciudad. La decisión fue firme desde el principio: apostar por una franquicia era la opción ideal, por estructura, respaldo y experiencia.
“Nos identificamos con Café Martínez por la calidad de sus productos, el ambiente que propone y la opción de Club Martínez, que permite fidelizar clientes brindándoles múltiples beneficios”, explican.

Convencer a una marca nacional de apostar al interior
Instalar la marca en Sáenz Peña no fue automático. Las franquicias de este tipo suelen concentrarse en capitales. Por eso, convencer a Café Martínez implicó un proceso riguroso de entrevistas, exámenes psicotécnicos, presentaciones y validación del potencial comercial de la ciudad.
Una vez aprobado el proyecto, vino la transformación: una inversión significativa, reformas estructurales y el diseño de un espacio pensado para convertirse en punto de encuentro local.
Una apertura que superó cualquier pronóstico
Desde el primer día, la demanda fue altísima. “Nos emocionó la cantidad de gente. Estábamos preparados, pero no esperábamos semejante respuesta”, recuerdan. Comenzaron con 16 personas en el equipo, capacitadas por la marca con instancias virtuales y presenciales en Resistencia.
Baristas y asesores de la casa central llegaron a la ciudad para acompañar los primeros días. “Desde Buenos Aires no podían creer la repercusión que tuvo la apertura”.

Una franquicia con identidad local
Aunque responde a estándares de marca, Café Martínez Sáenz Peña tiene una impronta propia. Es un espacio con historia, gestionado por una familia que prioriza la atención al cliente y la experiencia en cada detalle.
“Queremos que la gente venga, que se sienta cómoda. Que disfrute de un momento Martínez”.

Un lugar con historia y memoria familiar
El local donde hoy funciona Café Martínez no es un espacio más. Tiene un valor simbólico profundo para la familia que lo gestiona: allí vivieron la madre de las hermanas Maria Belen y María del Mar Sobol y sus abuelos, quienes no solo habitaron esa casa, sino que dejaron una huella imborrable.
“Fueron ellos quienes nos enseñaron a luchar por nuestros objetivos y a mantenernos unidas frente a las dificultades y diferencias del camino. Los amamos, respetamos, recordamos y extrañamos profundamente”, expresan con emoción.
Ya en aquellos años, la casa funcionaba como refugio para parientes, primos y vecinos que llegaban desde los pueblos del interior a la ciudad. “Pasaban a hacer tiempo y quedaban en lo de la abuela”, cuentan. Y como era costumbre, siempre había una taza de café lista para compartir.



Los cambios generan hasta USD 76 más por hectárea, pero la presión impositiva sigue por encima del 50%.

La cadena abrió su primera tienda en la capital chaqueña y generó más de 60 puestos de trabajo directos.

La economía avanzaría 4% y las exportaciones liderarían un ciclo expansivo transversal.