


Arriazu apunta al BCRA: dice que la compra de dólares enfría el crédito y le pone un techo del 2% al crecimiento



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La discusión económica suma una paradoja inesperada: el Banco Central compra dólares y fortalece sus reservas, pero esa misma estrategia podría estar restándole velocidad a la recuperación de la actividad.
El planteo pertenece a Ricardo Arriazu, quien sostiene que la economía argentina actualmente crece alrededor del 2% anual, cuando tendría condiciones para avanzar a un ritmo cercano al 5%. En el centro de su análisis aparece la política de compra de divisas del BCRA y sus efectos sobre la cantidad de pesos, las tasas de interés y el crédito.

El costo de acumular reservas
Durante mucho tiempo, una de las principales demandas del mercado fue precisamente que el Banco Central incrementara sus reservas. El argumento era sencillo: más dólares significaban mayor capacidad de pago, menor vulnerabilidad cambiaria y mejores condiciones para reducir el riesgo país.
Ahora aparece otro problema.
Cuando el BCRA compra dólares, inyecta pesos. Si luego esos pesos son absorbidos para evitar presiones inflacionarias, la consecuencia puede ser una mayor restricción monetaria, tasas elevadas y menor disponibilidad de financiamiento para empresas y consumidores.
Para las PyMEs, este punto es especialmente relevante: crédito caro significa menos inversión, menos capital de trabajo y mayores dificultades para financiar ventas.

Una paradoja: suben las reservas, pero también el riesgo país
La discusión se vuelve todavía más compleja porque la Argentina combina actualmente un importante ingreso de divisas con un riesgo país superior a los 700 puntos básicos.
El Banco Central viene comprando alrededor de US$ 100 millones diarios, mientras las exportaciones aportan un fuerte flujo de dólares. Sin embargo, esa acumulación todavía no logra modificar sustancialmente la percepción de riesgo.
Las reservas equivalen aproximadamente al 7% del PBI, incluyendo los acuerdos de swap, mientras que en otros países de América Latina suelen superar el 10%.

¿Reservas o crecimiento?
El verdadero debate no parece ser si la Argentina debe dejar de acumular dólares, sino a qué velocidad hacerlo y qué costo está dispuesta a pagar en términos de actividad económica.
Aquí aparece una de las grandes decisiones de la política económica: priorizar la desinflación y la estabilidad monetaria o generar condiciones para una reactivación del crédito productivo.
Para las empresas, esta discusión no es teórica. Si las tasas permanecen elevadas, financiar maquinaria, ampliar instalaciones, sostener stock o incorporar capital de trabajo seguirá siendo costoso.
La pregunta que empieza a instalarse, entonces, es mucho más concreta: ¿puede la economía acelerar sin comprometer la acumulación de reservas?




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