


Créditos hipotecarios: la señal que vuelve a poner a la vivienda propia en el radar



⌚ Tiempo de lectura: 2:00 min.
El crédito hipotecario UVA volvió a ocupar un lugar central en el mercado financiero argentino. Después de varios años prácticamente fuera del radar, desde mediados de 2024 los bancos comenzaron a recuperar estas líneas y el mercado inmobiliario respondió con mayor movimiento.
Pero hay una pregunta que empieza a repetirse entre quienes buscan la casa propia: ¿es realmente un buen momento para endeudarse en UVA?
La respuesta no depende solamente de la cuota inicial. Inflación, dólar, ingresos familiares, tasas y capacidad de ahorro forman parte de una ecuación que debe analizarse a largo plazo.

Una relación UVA-dólar que genera una oportunidad
Uno de los datos más interesantes aparece en la relación entre la UVA y el dólar.
Actualmente, la UVA ronda los $2.094,86, mientras que el dólar oficial se ubica cerca de $1.510. Esto significa una relación aproximada de US$1,39 por UVA, cuando el promedio histórico estuvo alrededor de US$0,82.
Mirado desde otra perspectiva, un dólar permite comprar hoy aproximadamente 0,74 UVA, frente a un promedio histórico cercano a 1,07 UVA.
¿Por qué importa?
Porque quien toma un préstamo indexado por inflación está utilizando esos fondos para adquirir un inmueble cuyo valor normalmente se expresa en dólares. Si esa relación volviera parcialmente hacia sus niveles históricos, podría producirse una reducción relativa del peso de la deuda frente al valor de la propiedad.

Más crédito disponible, pero el acceso sigue siendo limitado
También podría crecer la oferta. El nuevo esquema de fondeo destinado al sistema financiero busca resolver uno de los principales problemas del financiamiento de vivienda en Argentina: los bancos captan depósitos a corto plazo, pero deben otorgar hipotecas que pueden extenderse durante 20 o 30 años.
Las estimaciones plantean la posibilidad de financiar alrededor de 20.000 créditos, aunque eso no significa necesariamente 20.000 préstamos adicionales. Parte de esos recursos podría reemplazar otras fuentes de financiamiento que ya utilizan las entidades.
Además, la demanda continúa enfrentando una barrera importante: ingresos suficientes, estabilidad laboral y capacidad para cumplir los requisitos bancarios.
El mercado inmobiliario volvió a moverse
La recuperación también puede observarse en las operaciones inmobiliarias. Durante 2025 se concretaron cerca de 70.000 escrituras en la Ciudad de Buenos Aires, incluyendo 13.953 operaciones hipotecarias.
Entre enero y julio de 2026 se registraron 35.528 escrituras, apenas 1,8% menos que durante el mismo período del año anterior.
El regreso del crédito para comprar vivienda está ayudando a reconstruir un mercado que había quedado prácticamente paralizado después de 2018.

El punto clave: no alcanza con poder pagar la primera cuota
Un crédito UVA actualiza su capital siguiendo la evolución de la inflación. Por eso, antes de comprometerse, resulta fundamental analizar la capacidad de pago del crédito hipotecario, la estabilidad futura de los ingresos y la posibilidad de generar ahorro adicional.
Una estrategia posible consiste en mantener parte del ahorro dolarizado y evaluar oportunidades de precancelación del crédito UVA cuando la dinámica entre inflación y tipo de cambio resulte favorable.
La oportunidad existe, pero la decisión debe ir mucho más allá de comparar alquiler contra cuota. En una hipoteca de largo plazo, administrar activamente la deuda puede ser tan importante como conseguir el crédito.




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