


Apertura comercial y márgenes en alza, pero importar más no baja los precios



⌚ Tiempo de lectura: 2:05 min.
La apertura comercial está generando un cambio silencioso pero profundo en el comportamiento de las grandes empresas en Argentina. Ya no se trata solo de importar insumos: el foco pasó a traer productos terminados, reduciendo la producción local y modificando la estructura de costos.
El dato clave es otro: la baja en costos de importación no se traduce en precios más bajos para el consumidor.
Ese desfasaje empieza a explicar por qué muchas compañías están logrando sostener o incluso mejorar sus márgenes, aún en un contexto de consumo débil.

El nuevo modelo de negocios, importar para ganar margen
Un relevamiento sobre empresas líderes muestra un patrón repetido:
Sustitución de producción local por importaciones
Fuerte aumento en compras al exterior desde 2023
Precios finales que no reflejan la baja de costos
En este esquema, la rentabilidad se apoya en una variable central: la brecha entre costo y precio.
Casos concretos que muestran la brecha
Los números son elocuentes:
Calzado deportivo
Costo importado: $27.000
Precio de venta: $100.000
Sillas metálicas
Costo importado: $4.200
Precio de venta: $32.000
Cacerolas
Costo importado: $50.000
Precio de venta: $384.000
Termos
Costo importado: $8.000
Precio de venta: $44.000
Estos casos reflejan una tendencia clara: la reducción de costos no se traslada al precio final, sino que se absorbe como margen empresarial.

Qué hay detrás de los precios
El precio al consumidor no depende solo del costo del producto. En muchos casos intervienen:
Estrategias de posicionamiento de marca
Redes de comercialización (revendedores, distribuidores)
Estructura comercial y marketing
Esto explica por qué importar más barato no implica vender más barato.
El impacto que no se ve, industria y empleo
El cambio de estrategia tiene consecuencias más profundas:
Menor producción industrial local
Cierres de plantas, despidos y suspensiones
Menor demanda a proveedores nacionales
En sectores como el automotriz y alimentos, la tendencia ya es visible: más productos importados compitiendo directamente con la producción local.
Esto genera un efecto en cadena:
menos industria → menos empleo → menos ingresos → menor consumo

El dilema de fondo, ganar hoy o sostener el mercado mañana
Desde el punto de vista empresario, la decisión tiene lógica en el corto plazo. Pero abre una tensión estratégica:
Mejora de rentabilidad inmediata
vsRiesgo de debilitar el mercado interno
Cuando el negocio depende del consumo local, el deterioro del poder adquisitivo puede terminar afectando a las mismas empresas que hoy maximizan márgenes.
La pregunta que empieza a instalarse es directa:
¿hasta qué punto conviene reemplazar producción por importación si eso reduce la base de consumidores a futuro?




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