


El salario pretendido vuelve a subir y fija un nuevo piso en el mercado laboral argentino



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Un cambio de tendencia en el mercado laboral
Las expectativas salariales en Argentina volvieron a mostrar una suba, marcando un cambio de tendencia tras dos meses consecutivos de caída.
En febrero, el salario pretendido promedio aumentó 3,3% y se ubicó en torno a $1.755.866 mensuales, estableciendo un nuevo piso en las aspiraciones de ingreso de quienes buscan empleo.
Este movimiento refleja un intento de recomposición luego de un período donde los salarios perdieron poder adquisitivo frente a la inflación.

Aún por detrás de la inflación
A pesar del repunte reciente, el atraso sigue siendo evidente.
En términos interanuales, las expectativas salariales crecieron 22,9%, por debajo de la inflación del período, que superó el 30%.
Esto implica que, incluso con ajustes, los ingresos continúan corriendo desde atrás frente al costo de vida.
La experiencia define la brecha salarial
El nivel de experiencia sigue siendo el principal factor que determina las diferencias salariales.
Actualmente, los valores promedio muestran una fuerte dispersión:
Jefes y supervisores: alrededor de $2,5 millones
Perfiles semi senior y senior: cerca de $1,75 millones
Perfiles junior: en torno a $1,3 millones
La brecha entre los extremos supera el 90%, evidenciando un mercado laboral donde la especialización y la experiencia marcan la diferencia.

Sectores con mayor y menor presión salarial
El comportamiento no es homogéneo entre sectores.
Las áreas vinculadas a finanzas, ingeniería y gestión de proyectos lideran las expectativas salariales, con valores que pueden superar los $3 millones e incluso acercarse a $4,5 millones en posiciones específicas.
En el otro extremo, rubros como mantenimiento, limpieza, atención telefónica y algunos servicios de salud presentan los niveles más bajos, muchas veces por debajo del millón de pesos.

Qué implica para empresas y pymes
Para empresas y pymes, este escenario plantea un doble desafío.
Por un lado, deben enfrentar mayores expectativas salariales en un contexto donde la rentabilidad sigue ajustada. Por otro, necesitan atraer y retener talento en un mercado cada vez más competitivo.
En el interior —como en Chaco— esta tensión puede ser aún mayor, donde las estructuras salariales suelen estar más limitadas que en grandes centros urbanos.
Para InfoEmpresas, el repunte del salario pretendido no es solo un dato laboral: refleja la necesidad de recomponer ingresos en una economía donde el poder adquisitivo sigue siendo una de las variables más sensibles.




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