


Lo que dejó la semana: claves económicas para comenzar con ventaja
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La economía argentina volvió a dejar una postal que obliga a mirar en detalle. Por un lado, los números muestran una mejora en la actividad, con crecimiento del Producto Bruto Interno y buen desempeño de sectores puntuales. Por otro, persisten focos de atención en variables sensibles como las reservas del Banco Central, el comercio exterior y algunos componentes de la producción. En provincias como Chaco, donde cada movimiento macroeconómico impacta directamente en el entramado comercial, industrial y de servicios, la lectura no puede ser simplificada.

El dato más positivo pasa por el PBI, que creció 2,1% interanual en el último trimestre de 2025 y 0,6% frente al trimestre anterior. Con eso, el año cerró con una expansión acumulada de 4,4%, impulsada principalmente por la inversión, que subió 16,4%, el consumo privado, con un alza de 7,9%, y las exportaciones, que avanzaron 7,6%. Entre los sectores más dinámicos sobresalieron la intermediación financiera y la explotación de minas y canteras.
Para las Empresas, este punto no es menor. Un crecimiento del nivel de actividad suele traducirse en más movimiento comercial, mayor demanda de servicios y mejores expectativas de inversión. Sin embargo, el desafío sigue estando en cuánto de esa mejora logra impactar en las pymes y comercios del interior, donde la recuperación suele ser más gradual.
En paralelo, el saldo comercial de bienes fue superavitario en febrero, con exportaciones por encima de las importaciones. Sin embargo, al analizar el detalle aparecen señales de cautela: las exportaciones registraron una caída interanual y las importaciones también retrocedieron, lo que refleja un menor dinamismo del intercambio comercial.

Dentro de las ventas externas, las mayores bajas se observaron en combustibles y energía y en las manufacturas de origen agropecuario. Del lado de las importaciones, todos los rubros mostraron retrocesos, especialmente combustibles, bienes de capital y componentes industriales. Para muchas Empresas, esto puede interpretarse como una señal de prudencia en las decisiones de inversión y reposición.
Otro punto clave es el de las reservas brutas del Banco Central, que registraron una caída significativa en la semana. Este indicador es seguido de cerca porque impacta en las expectativas cambiarias, el financiamiento y el clima de negocios.
En materia de precios, hubo una señal algo más favorable. La inflación semanal mostró una suba moderada, mientras que el rubro alimentos y bebidas registró una leve baja. Además, el promedio de las últimas semanas se mantiene en niveles contenidos, lo que podría aportar cierta estabilidad al consumo.
También se registraron aumentos en costos relevantes para la actividad. El costo de la construcción mostró una suba mensual, impulsada principalmente por los gastos generales, seguido por la mano de obra y los materiales. Para desarrolladores y proveedores del sector, sigue siendo una variable clave a monitorear.
En paralelo, los precios mayoristas también registraron incrementos, aunque con menor intensidad que en períodos anteriores. Este dato es relevante porque anticipa posibles movimientos futuros en los precios al consumidor





