


El consumo no cae se transforma, la carne se sostiene y crecen pollo y cerdo



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El consumo de alimentos en Argentina atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. Durante 2025, la mesa de los hogares mostró una recomposición en proteínas animales, con la carne vacuna firme, pero un crecimiento sostenido del pollo, el cerdo y la leche, impulsado por precios relativos, hábitos más flexibles y decisiones de bolsillo.
El dato es clave para Empresas del sector agroindustrial, ya que marca tendencias que van más allá de la coyuntura económica.

Carne vacuna: leve recuperación, pero lejos del promedio histórico
En 2025, el consumo per cápita de carne bovina se ubicó en 48,6 kilos por habitante, lo que representa una mejora interanual del 1,6%. Sin embargo, el nivel todavía se mantiene 3,6% por debajo del promedio de los últimos cinco años, que ronda los 50,2 kilos.
La recuperación se da en un contexto particular: aunque el poder adquisitivo y la actividad económica mostraron debilidad en parte del año, la comparación interanual fue positiva mes a mes, sosteniendo la demanda.
Pollo y cerdo: los grandes ganadores del año
Donde el crecimiento fue más evidente es en las carnes sustitutas. En 2025:
el pollo alcanzó un consumo per cápita de 46,8 kilos, con una suba del 3,6% interanual,
el cerdo llegó a 18,4 kilos por habitante, marcando un aumento del 7,5%, su mejor registro histórico.
El fenómeno combina dos factores:
efecto ingreso, ante presupuestos familiares más ajustados
efecto sustitución, ya que el precio de la carne vacuna aumentó más que el de estas alternativas
Las relaciones de precios entre asado, pollo y cerdo se ampliaron durante el año, favoreciendo el corrimiento del consumo.
Más proteínas, distinto reparto
Sumando carne vacuna, aviar y porcina, el consumo total de carnes en 2025 se estima en 113,8 kilos por habitante, unos 3,7 kilos más que en 2024.
La tendencia es clara: crece la participación del pollo y el cerdo en detrimento de la carne vacuna, un proceso que se observa desde principios de los años 2000 y que se consolida con cada ciclo económico.

La leche también muestra señales de recuperación
El consumo de leche acompañó la tendencia positiva. Entre enero y octubre de 2025, el promedio fue de 186 litros por habitante, lo que implica una mejora del 8,8% frente a 2024.
Si bien hacia el cierre del año se anticipa una demanda interna más moderada, el balance anual deja una recuperación clara, con ventas sostenidas en buena medida por promociones y una mayor selectividad del consumidor.
Qué implica para empresas y cadenas productivas
Desde la mirada de InfoEmpresas, el nuevo mapa del consumo deja varias señales:
mayor diversificación en la demanda de proteínas
oportunidades para productores avícolas y porcinos
necesidad de eficiencia y escala en la cadena de valor
un consumidor más racional, que compara precios y ajusta hábitos
Para regiones productivas y economías regionales, incluso en provincias como Chaco, estas tendencias pueden traducirse en nuevas oportunidades de inversión y desarrollo.

La mesa cambia, el negocio también
El consumo argentino no cae de manera lineal: se reordena. La firmeza de la carne vacuna, el avance del pollo y el cerdo y la recuperación de la leche muestran un nuevo equilibrio que desafía a productores, industrias y comercializadores. Entender estos cambios será clave para competir en 2026, un tema central para la agenda de InfoEmpresas.




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