


Consumo en pausa: crece el ánimo, pero el gasto sigue frenado.



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El consumo masivo en Argentina transita una recuperación frágil. Aunque el ánimo del consumidor mejoró con fuerza hacia fin de año, el gasto no acompaña con la misma intensidad. El balance de 2025 muestra un avance moderado del 2%, lejos de compensar la caída histórica del año previo y con una clara desaceleración desde mitad de año.
Para Empresas y comercios, el mensaje es claro: hay señales positivas, pero el bolsillo sigue ajustado.

Un año con dos velocidades
El consumo de bienes de rápida rotación creció +2% en el primer semestre, pero perdió impulso desde el tercer trimestre, en un contexto de incertidumbre política y recuperación salarial incompleta, especialmente en los hogares de ingresos medios y bajos.
Aun con inflación en descenso, el ingreso disponible se estancó y no logró sostener el rebote del gasto.
Confianza en alza, restricciones persistentes
En noviembre, la confianza del consumidor repuntó con fuerza: subió 9% mensual y acumuló +15,65% en dos meses, con el interior del país liderando la mejora. Sin embargo, el diagnóstico de las familias no cambió: salarios bajos y falta de empleo siguen siendo los principales problemas.
Además, los servicios del hogar (tarifas, alquileres, conectividad) absorben una porción creciente del presupuesto, limitando la capacidad de consumo en alimentos y productos cotidianos.
Promociones al límite: volumen que no despega
Los supermercados sostuvieron niveles históricamente altos de promociones durante todo el año, apuntando a marcas líderes. Aun así, el volumen total no reacciona y el canal mantiene caídas interanuales en unidades.
La promo ayuda a mover marcas, pero no alcanza para expandir el consumo.

Los ganadores del año: canales tradicionales
Pese al freno general, los canales tradicionales traccionan el crecimiento:
Autoservicios independientes: crecieron +6% en el último bimestre. Mejoraron su posicionamiento de precio con descuentos directos por unidad, bajando el ticket y facilitando el control del gasto. En octubre, su canasta fue 10% más barata que la de supermercados.
Almacenes y kioscos: ganan relevancia por su bajo desembolso por compra. Se destaca la recuperación de categorías de heladera (yogures, cremas) y, en bebidas, el avance de marcas económicas y formatos retornables.
Limpieza y tocador suman peso en el mix del canal.
Consumo fragmentado por nivel socioeconómico
La brecha se amplía: mientras los NSE medios y bajos siguen ajustando por costos del hogar, los NSE altos reordenan su gasto. Para estos últimos, el FMCG deja de ser aspiracional y reaparecen consumos como viajes y autos.
El resultado es un mercado más racional, sensible al precio y multicanal.
Qué implica para empresas y pymes
Para Empresas, marcas y comercios —incluidas las de Chaco— el escenario exige precisión:
precios y surtidos más eficientes
foco en tickets bajos y promociones tácticas
adaptación por canal y lectura fina del consumidor
La oportunidad está en captar rotación, no en esperar un salto de volumen.

Mirando a 2026
La proyección apunta a un crecimiento leve del consumo, apoyado en estabilidad inflacionaria, mejora gradual de ingresos y estrategias comerciales más eficientes. El regreso a niveles previos llevará tiempo.
Mejor ánimo, gasto contenido
El consumo mejora en expectativas, pero no despega en volumen. La clave para 2026 será acompañar a un consumidor cuidadoso y comparador, con propuestas claras y competitivas. Un eje central de la agenda que sigue InfoEmpresas.




