
Lo que dejó la semana: claves económicas para comenzar con ventaja
La actividad muestra rebotes parciales, pero la recaudación, la industria y la construcción siguen sin consolidar una recuperación firme.


Bajaron las retenciones, pero producir en Argentina continúa teniendo una carga fiscal muy elevada.
Actualidad23 de diciembre de 2025 Infoempresas


⌚ Tiempo de lectura: 2 min
El último Índice FADA volvió a poner números concretos a una realidad persistente del agro argentino: el 56,3% de la renta agrícola se destina al pago de impuestos. Aunque el indicador mostró una mejora frente a la medición anterior, la presión fiscal sigue siendo uno de los principales límites para la producción, la inversión y el empleo.
El dato llega en un contexto de baja permanente de retenciones, mejores precios internacionales y expectativas productivas positivas para la campaña 2025/26.
El Índice FADA calcula cuánto de lo que genera una hectárea agrícola termina en manos del Estado. Para eso, toma el valor de la producción y le descuenta los costos de sembrar, cosechar, transportar y comercializar.
La renta resultante se reparte en tres partes:
56,3% impuestos
27,9% alquiler de la tierra
15,8% ganancia del productor
En otras palabras, más de la mitad del esfuerzo productivo no queda en el sector, aun después de la baja de derechos de exportación.

En septiembre, el Índice FADA había alcanzado el 60,9%, por lo que la caída actual es significativa. La mejora se explica por dos factores centrales:
reducción permanente de las retenciones
mejores precios de soja y maíz, que aumentaron el valor de la producción.
Las nuevas alícuotas quedaron en:
soja: 24% (antes 26%)
maíz: 8,5% (antes 9,5%)
trigo: 7,5% (antes 9,5%)
girasol: 4,5% (antes 5,5%).
Aun así, el informe advierte que la carga fiscal continúa siendo muy elevada, incluso en un escenario más favorable.
Del total de impuestos que paga una hectárea agrícola:
56,5% son impuestos nacionales no coparticipables
37,1% son nacionales coparticipables
5,7% son provinciales
0,7% municipales
Un dato relevante es que la participación de impuestos no coparticipables se ubica entre las más bajas desde que se mide el índice, reflejando el impacto de la baja de retenciones.
El índice no es igual en todo el país. Las realidades productivas, los rindes y los impuestos locales generan variaciones:
Córdoba: 54,3%
Buenos Aires: 54,5%
Santa Fe: 53,5%
La Pampa: 53,6%
Entre Ríos: 60,3%
San Luis: 51,4%
En algunas provincias se aplican Ingresos Brutos, en otras existen tasas municipales, guías cerealeras o esquemas similares a aduanas internas, lo que explica buena parte de la dispersión.

El escenario productivo aparece más favorable. Las proyecciones anticipan:
+18% de producción total
16 millones de toneladas adicionales frente a la campaña anterior.
Por cultivo:
maíz: +16%
trigo: +38% (campaña récord)
girasol: +23%
soja: -2%
En precios, el panorama es neutral, con valores similares a los actuales. La mejora vendría por volumen, no por cotizaciones.
Para Empresas agroindustriales, productores y economías regionales, incluso en provincias como Chaco, el mensaje es claro:
menos impuestos ayudan
más producción dinamiza la economía
pero la presión fiscal sigue siendo un freno estructural
La previsibilidad mejora, pero el margen del productor sigue siendo reducido, lo que limita inversiones de largo plazo.

El Índice FADA confirma una mejora respecto a meses anteriores, pero también deja una señal contundente: producir en Argentina sigue implicando una carga impositiva muy alta. Con una buena campaña por delante, el desafío será transformar más producción en más inversión, empleo y desarrollo, sin que los impuestos vuelvan a cargar la mochila.
Un tema central para la agenda productiva que sigue InfoEmpresas.



La actividad muestra rebotes parciales, pero la recaudación, la industria y la construcción siguen sin consolidar una recuperación firme.