


La rebelión s contra la IA ya empezó, la Generación Z admite sabotear su adopción en las empresas



⌚ Tiempo de lectura: 2:05 min.
La inteligencia artificial avanza en empresas, universidades y gobiernos a una velocidad difícil de seguir. Mientras muchas compañías aceleran inversiones en automatización y herramientas inteligentes, un fenómeno inesperado comenzó a crecer puertas adentro: la resistencia interna de los propios empleados.
Y el dato más fuerte aparece entre los trabajadores más jóvenes.
Según un informe conjunto de Writer y Workplace Intelligence, el 29% de los empleados admite sabotear activamente la implementación de IA dentro de sus empresas. Pero entre la Generación Z, el número escala hasta un impactante 44%.

Cómo es el “boicot silencioso” a la IA
La resistencia ya no pasa solo por el miedo o la desconfianza. En muchos casos, se traduce en acciones concretas que buscan frenar la adopción tecnológica.
Entre las prácticas detectadas aparecen:
Uso de herramientas de IA no autorizadas
Carga de información sensible en plataformas públicas
Negativa directa a utilizar inteligencia artificial
Bajo rendimiento deliberado
Manipulación de evaluaciones para que la IA parezca ineficiente
El escenario preocupa especialmente a empresas tecnológicas, financieras y de servicios, donde la automatización ya comenzó a modificar tareas administrativas, operativas y analíticas.
El miedo detrás del conflicto
El fenómeno tiene incluso un nombre: FOBO (Fear of Becoming Obsolete), es decir, el temor a volverse irrelevante frente al avance tecnológico.
La preocupación no surge de la nada. Distintos referentes globales del sector vienen advirtiendo sobre el impacto laboral de la inteligencia artificial.
El CEO de Anthropic, Dario Amodei, llegó a señalar que la IA podría eliminar hasta el 50% de los empleos iniciales de oficina, mientras que Mustafa Suleyman anticipó que gran parte del trabajo administrativo podría automatizarse en menos de dos años.
En muchas empresas, los empleados sienten que están participando de un proceso que podría terminar reemplazándolos.

El dato incómodo para quienes rechazan la IA
Paradójicamente, el mismo estudio muestra que quienes más se resisten son también los que quedan en una posición más vulnerable dentro del mercado laboral.
Los números son contundentes:
60% de los ejecutivos evalúa reducir personal que no adopte IA
77% asegura que no promoverá empleados sin habilidades en IA
69% ya planea despidos vinculados a automatización
Es decir, la resistencia podría acelerar justamente aquello que muchos intentan evitar.
Los “superusuarios” ya toman ventaja
Mientras una parte del mercado laboral intenta frenar el avance tecnológico, otra ya empezó a capitalizarlo.
El informe identifica a los llamados “superusuarios” de IA, trabajadores que integran estas herramientas en sus tareas diarias y obtienen ventajas concretas:
Tienen tres veces más posibilidades de ascenso
Ahorran hasta 9 horas semanales
Reciben mejores evaluaciones internas
La diferencia ya no es solamente tecnológica. También empieza a ser una brecha profesional.

El verdadero desafío no es la IA
Otro dato relevante del informe apunta directamente a las empresas. Según investigaciones previas del MIT, el 95% de los proyectos piloto de inteligencia artificial fracasa, no por problemas técnicos, sino por dificultades humanas y culturales dentro de las organizaciones.
Entre los principales problemas aparecen:
Falta de capacitación
Estrategias mal implementadas
Temor por seguridad de datos
Sensación de pérdida de creatividad
Comunicación interna deficiente
La discusión ya no pasa por si la IA transformará el trabajo. Eso ya está ocurriendo. El verdadero interrogante es cómo convivirán las personas y la tecnología dentro de las empresas en los próximos años.




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