


Energías renovables crecen y ganan terreno, ya explican el 16% del sistema eléctrico argentino



⌚ Tiempo de lectura: 2:30 min.
La transición energética ya no es una promesa, es una realidad en marcha. En un escenario marcado por cambios estructurales, las energías renovables en Argentina siguen avanzando y comienzan a consolidarse como un componente clave dentro de la matriz eléctrica.
Durante marzo de 2026, la generación renovable creció un 5,2% interanual, un dato que cobra mayor relevancia si se observa que, en paralelo, la energía nuclear cayó un 35,5% y la hidráulica un 7,9% . Este contraste muestra con claridad hacia dónde se está moviendo el sistema energético.

Más renovables, más equilibrio
El crecimiento de las energías limpias no solo amplió su participación, sino que además permitió sostener la oferta total de energía, que subió un 2,7% interanual .
Este comportamiento confirma una tendencia clave:
las renovables dejaron de ser marginales para convertirse en un pilar complementario del sistema, especialmente cuando otras fuentes presentan limitaciones.
Solar y eólica, las protagonistas del cambio
Dentro del universo renovable, hay dos tecnologías que marcan el ritmo:
Energía solar
Crecimiento interanual: 42%
Generación: 542 GWh
Participación: 6% del total
Capacidad instalada: 2.574 MW
Energía eólica
Crecimiento interanual: 13,2%
Generación: 1.627 GWh
Participación: 10% del total
Capacidad instalada: 4.559 MW
En conjunto, ambas fuentes ya explican el 16% del mix eléctrico, un dato que marca un verdadero punto de inflexión en la matriz energética argentina .

El rol clave de la energía térmica
A pesar del avance renovable, el sistema todavía necesita respaldo. La generación térmica creció un 7,2% y sigue siendo el principal soporte operativo .
Esto expone una realidad estructural:
la transición energética convive con una fuerte dependencia de combustibles fósiles.
Demanda estable, desafío creciente
El consumo eléctrico alcanzó los 11.936 GWh en marzo, con una suba moderada del 2,4% interanual .
Esto implica que el crecimiento de las renovables se está dando en un contexto de demanda relativamente estable, lo que plantea un desafío estratégico:
Aumentar capacidad instalada
Mejorar integración al sistema
Garantizar estabilidad energética
Impacto económico y competitividad
El avance de las energías limpias no es solo ambiental. También tiene impacto directo en la economía:
Reduce la dependencia de importaciones energéticas
Disminuye la exposición a la volatilidad internacional
Mejora la previsibilidad de costos
En términos empresariales, esto se traduce en un factor cada vez más relevante para la competitividad productiva.

Una transición en etapa intermedia
Los datos muestran un escenario claro:
Argentina atraviesa una fase de transición donde conviven dos modelos energéticos:
Uno emergente, basado en renovables
Otro dominante, sostenido por fuentes tradicionales
El equilibrio entre ambos será determinante en los próximos años.
La clave no es solo crecer, sino integrar. Porque el verdadero desafío no es sumar más energía limpia, sino lograr que funcione de manera eficiente dentro de un sistema que aún depende de estructuras tradicionales.




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