


Arriazu marcó la alerta social del ajuste, pidió AUH, seguro de desempleo y obra



⌚ Tiempo de lectura: 2:24 min.
En medio del debate por el rumbo del plan económico, Ricardo Arriazu puso sobre la mesa un punto que suele quedar relegado frente a los indicadores fiscales y financieros: el impacto social del cambio de modelo. Durante un seminario de BlackToro Asset Management, el economista sostuvo que hoy ve una probabilidad de éxito del 50% para el programa oficial, por encima del 30% que estimaba el año pasado, pero al mismo tiempo urgió al Gobierno a atender el costo que recae sobre los sectores más vulnerables.

Su planteo fue directo. Según Arriazu, la economía argentina atraviesa una etapa en la que “la destrucción es más rápida que la creación”. La frase resume una tensión estructural del momento actual: mientras crecen sectores como energía, minería y agricultura, que generan divisas pero no absorben grandes volúmenes de empleo, se retraen actividades como industria, construcción y comercio, que siguen siendo grandes motores de trabajo, especialmente en el conurbano bonaerense.
En ese marco, el economista recomendó avanzar con herramientas de compensación social que, a su entender, hoy no están siendo aplicadas con la intensidad necesaria. Mencionó tres instrumentos concretos: AUH, seguro de desempleo y obra pública focalizada. No se trata de un llamado a volver al viejo esquema de gasto generalizado, sino de reconocer que una economía en transición necesita amortiguadores para evitar que el costo del reordenamiento recaiga de lleno sobre quienes menos margen tienen.

Otro punto central de su análisis fue la cuestión de los incentivos. Arriazu remarcó que ni las empresas ni las familias son responsables de haber tomado decisiones bajo las reglas anteriores. En su visión, muchos empresarios invirtieron donde el sistema los empujó a invertir y muchas personas se radicaron en determinadas zonas porque allí estaban los estímulos, el empleo o las oportunidades disponibles. Cambiar las reglas puede ser necesario, pero también implica aceptar que habrá actores que queden expuestos si no existe una política de transición.
La advertencia, además, tuvo una lectura abiertamente política. Arriazu señaló que el gran desafío para el oficialismo será atravesar el cuello de botella electoral del próximo año en el Gran Buenos Aires, el territorio donde más se siente la fragilidad de los sectores intensivos en empleo. Ahí, la macroeconomía puede mostrar señales de orden, pero la calle demanda otra cosa: ingresos, trabajo y cierta perspectiva de estabilidad cotidiana.

Para empresarios y emprendedores, el mensaje también deja una enseñanza. El proceso económico no se juega solo en el equilibrio fiscal o en la baja de la inflación. También depende de cómo se administre la transición entre sectores que pierden peso y otros que todavía no logran derramar empleo a gran escala. En esa frontera se define buena parte de la sustentabilidad del modelo.




Melconian lanzó una fuerte advertencia sobre los dólares de Vaca Muerta: "Terminan en Miami" y alertó por tres riesgos para la economía


Cambios para tener en cuenta si compras en Amazon, Shein y Temu


