


SanCor pidió su propia quiebra, una crisis que ya no tiene retorno



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La crisis de SanCor entró en su fase más crítica. Este 16 de abril, la cooperativa formalizó su pedido de quiebra ante la Justicia de Rafaela, dejando atrás cualquier especulación y confirmando que su situación financiera es insostenible.
El dato clave es contundente: la propia empresa reconoció que ya no puede cumplir sus obligaciones sin agravar su deterioro. En términos técnicos, eso implica un estado de cesación de pagos y la imposibilidad de presentar una propuesta viable dentro del concurso de acreedores.

Una caída que se volvió inevitable
El proceso que comenzó como una reestructuración terminó en fracaso. SanCor no logró recomponer su operación ni generar ingresos suficientes para sostenerse.
Entre los factores que explican esta situación se destacan:
Falta de capital de trabajo
Restricciones al crédito
Estructura de costos insostenible
Actividad industrial parcial o mínima
A esto se suma un pasivo que ya alcanza los u$s120 millones y más de 1.500 acreedores verificados, lo que vuelve inviable cualquier salida ordenada.
El frente laboral, otro punto crítico
El impacto no es solo financiero. La empresa enfrenta un escenario laboral complejo, con ocho meses de salarios y aguinaldos adeudados, lo que incrementa la presión social y sindical sobre el proceso.

Qué pasa ahora con SanCor
Con el pedido formal presentado, el foco pasa a la Justicia. El juez deberá definir si declara la quiebra, lo que implicaría un cambio total de escenario:
Se pasaría de una reestructuración a una liquidación judicial
Los activos quedarían bajo control de un síndico
Podría avanzarse en la venta de plantas y marcas
Existe la posibilidad de una continuidad limitada para preservar valor
En paralelo, la cooperativa convocó a una asamblea extraordinaria para el 30 de abril, que buscará ratificar la decisión interna y darle respaldo institucional a la medida.

Una señal para todo el sistema empresario
El caso SanCor excede a una empresa. Expone un problema estructural: compañías con trayectoria que no logran adaptarse a un contexto de alta presión financiera, restricciones de crédito y caída de escala operativa.
Para empresarios y emprendedores, el mensaje es claro: sin flujo de fondos, sin acceso a financiamiento y con costos desalineados, incluso las marcas más fuertes pueden entrar en zona crítica.




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