


Radiografía del parque automotor argentino



⌚ Tiempo de lectura: 2:18 min.
El parque automotor argentino volvió a crecer, pero no cambió de ADN. A fines de 2025, el país alcanzó los 15,78 millones de vehículos en circulación, con una suba del 1% interanual. Sin embargo, detrás de ese avance aparece una señal mucho más potente para empresarios, estacioneros, fabricantes y actores del sector: la movilidad sigue sostenida, casi por completo, por los combustibles de siempre.

• La nafta se mantiene como la gran protagonista del mercado, con el 63,5% de la flota total y un claro liderazgo en autos particulares.
• El diésel ocupa el segundo lugar, con 25,5%, manteniendo su peso en el transporte de carga y vehículos comerciales.
• El GNC conserva una participación relevante del 10,6%, posicionándose como alternativa competitiva frente a la presión de precios de los combustibles líquidos.
• La transición energética existe, pero aún es incipiente, con impacto limitado sobre la estructura del mercado.
• Los vehículos híbridos crecieron 63,3% en 2025, alcanzando las 76.192 unidades.
• Los vehículos 100% eléctricos aumentaron 86,6% interanual, pasando de 1.555 a 2.901 unidades.
El problema no es la velocidad de crecimiento, sino el punto de partida. En conjunto, híbridos y eléctricos representan apenas el 0,50% del parque automotor. Es decir, hay una tendencia positiva, pero todavía incipiente para hablar de un cambio estructural en la matriz de movilidad. En términos de movilidad sustentable, electromovilidad, eficiencia energética, innovación automotriz y flota vehicular, el mercado local sigue en una etapa temprana.
También hay otro dato que ayuda a entender el escenario. La relación actual es de 2,89 habitantes por vehículo, un nivel que ubica a Argentina en una posición intermedia frente a otros mercados. Es un indicador que refleja capilaridad del automóvil en la vida cotidiana, pero también dependencia del vehículo privado y de la red tradicional de abastecimiento.

En paralelo, la distribución territorial expone otra capa de análisis. Buenos Aires y CABA concentran el 46,6% del total de vehículos, mientras que Córdoba, Santa Fe y Mendoza explican otro 23,5%. En los grandes centros urbanos domina más claramente la nafta, mientras que en zonas productivas el diésel sigue siendo estratégico para la actividad económica.
Para el ecosistema empresario, esta foto deja varias lecturas. Por un lado, confirma que todavía hay margen para negocios vinculados a la nafta, el diésel y el GNC. Por otro, abre una ventana para quienes quieran posicionarse antes de que la curva de la movilidad eléctrica, la infraestructura de carga, los vehículos híbridos, la energía limpia y la reconversión del transporte gane mayor volumen real.





