


Fabricante de acondicionadores de aires pidió la quiebra y despidió en Tierra del Fuego



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La fabricante Aires del Sur (ADS), dueña de las marcas Electra y Fedders, presentó su pedido de quiebra directa ante la Justicia y formalizó el cierre de su operación industrial en Río Grande. La decisión implicó la desvinculación de 140 trabajadores y se suma a una serie de tensiones que atraviesan el entramado manufacturero de Tierra del Fuego.
En su presentación judicial, la empresa declaró encontrarse en “estado de cesación de pagos actual, generalizado e irreversible” y calificó su crisis como estructural.

Un modelo financiero que dejó de cerrar
Según la compañía, el esquema operativo se basaba en la preventa de equipos, el cobro mediante cheques diferidos, su descuento financiero y la posterior compra de insumos importados.
El problema fue el costo del financiamiento.
Mientras el negocio tenía márgenes netos de entre 10% y 15%, el autofinanciamiento local implicaba tasas anuales de entre 25% y 30%. La brecha volvió inviable la operatoria.
La actual conducción sostuvo que asumió en noviembre de 2025 con una estructura económico-financiera profundamente deteriorada y que el plan de continuidad productiva implementado no logró revertir la situación.
El intento fallido de un socio internacional
Desde fines de 2025, ADS mantuvo negociaciones con el fabricante chino Chigo Group para incorporar un socio estratégico.
Las alternativas contemplaban:
Venta total de la empresa.
Cesión del 80% o del 50% del capital.
Inversión mínima estimada en u$s5 millones para capital de trabajo.
El objetivo era reemplazar el financiamiento local por crédito de proveedor a 150 días y reactivar la planta con el envío mensual de entre 7.000 y 14.000 kits.
Sin embargo, la definición quedó supeditada a evaluaciones posteriores y visitas técnicas, una demora que la empresa consideró incompatible con su situación crítica.

Plan rechazado y activos en liquidación
En paralelo, la compañía presentó ante la Justicia un Plan de Continuidad Productiva Controlada que proponía utilizar 4.000 kits ya importados, terminar los equipos en la planta y destinar lo producido a pagar salarios adeudados, un proveedor por unos u$s500.000 y constituir un fondo indemnizatorio.
El 19 de febrero el juzgado rechazó la autorización solicitada.
La empresa sostuvo que ya no contaba con capital de trabajo ni financiamiento para sostener la operación y puso a disposición sus principales activos:
La planta industrial en Tierra del Fuego, valuada en más de USD 15 millones según tasación del Banco Nación.
Los 4.000 kits arribados al Puerto de Buenos Aires, cuyo valor potencial como equipos terminados rondaría los USD 2 millones.
Según la presentación, esos bienes superarían el pasivo total, incluidos los créditos laborales.
Un golpe más al régimen fueguino
El cierre de ADS impacta de lleno en el régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego, que atraviesa una etapa de redefinición en un contexto de mayor apertura comercial y reducción de aranceles.

La ecuación económica del sector se vio afectada por:
Menor competitividad frente a productos importados.
Altos costos financieros.
Dificultad para sostener capital de trabajo.
Para InfoEmpresas, el caso no es solo el de una empresa en crisis, sino una señal sobre el modelo industrial en regiones con incentivos fiscales. La combinación de márgenes acotados, financiamiento caro y mayor competencia externa redefine el mapa manufacturero argentino. El desafío hacia adelante será encontrar estructuras financieras más eficientes o rediseñar los esquemas de promoción para sostener empleo y producción.




