De Pablo advierte que la baja del dólar no resuelve el déficit fiscal

El economista alertó que la apreciación del peso puede aliviar tensiones en el corto plazo, pero no corrige los desequilibrios estructurales.
Opinión18 de febrero de 2026 Infoempresas
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Tiempo de lectura estimado: 1:45 min

En medio de la estabilidad cambiaria y la caída reciente del dólar, Juan Carlos de Pablo lanzó una advertencia clara: la apreciación del peso no soluciona el problema de fondo de la economía argentina, que sigue siendo el déficit fiscal.

El planteo apunta a un punto central para empresas e inversores: el equilibrio macro no puede sostenerse solo con calma cambiaria si no hay consistencia fiscal.

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El déficit fiscal como núcleo del problema

Según el economista, el Gobierno dio señales de compromiso con el equilibrio fiscal, pero el mercado sigue atento a los desequilibrios estructurales.

Para de Pablo, el intento de frenar el dólar como herramienta para moderar precios no es una solución permanente. La desinflación, sostiene, no se logra con frenos artificiales si el frente fiscal no está completamente ordenado.

Además, advirtió que la inflación proyectada para 2026 podría ubicarse cerca del 24%, por encima de las estimaciones oficiales, lo que erosiona credibilidad y expectativas.

Apreciación cambiaria y riesgos productivos

Uno de los puntos más sensibles del análisis es el impacto de un peso apreciado sobre el entramado productivo.

El economista alertó que una moneda local más fuerte puede dañar sectores industriales que dependen de la competitividad cambiaria, especialmente aquellos expuestos a importaciones o exportaciones con márgenes ajustados.

Para pymes manufactureras y economías regionales, el tipo de cambio no es solo una variable financiera: es una condición de rentabilidad.

Inflación, emisión y salarios reales

De Pablo también señaló que la inflación elevada fue, en parte, un mecanismo que permitió licuar desequilibrios fiscales, pero a costa de jubilaciones y salarios reales.

El financiamiento monetario del déficit, advirtió, genera presión sobre precios y tipo de cambio, reforzando el círculo de inestabilidad.

Para empresas, esto implica un doble desafío: sostener ventas en un mercado interno debilitado y operar con expectativas inflacionarias todavía elevadas.

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Reservas y sostenibilidad

El economista subrayó que la estabilidad cambiaria puede dar alivio en el corto plazo, pero sin un plan fiscal creíble la política monetaria enfrenta límites.

La necesidad de sumar dólares para reforzar reservas y cumplir compromisos externos es un objetivo central, pero, según su visión, cualquier solución será transitoria si no se consolida el ajuste fiscal real.

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Qué implica para empresas del interior

Para el sector empresario —incluyendo provincias como Chaco— el debate no es académico.

Un dólar bajo puede aliviar costos importados y dar previsibilidad, pero si afecta competitividad o si el esquema fiscal no es sostenible, la estabilidad podría ser frágil.

La clave, desde la óptica empresarial, es la consistencia: equilibrio fiscal real, reglas claras y previsibilidad para invertir.

Para InfoEmpresas, el mensaje es contundente: la baja del dólar puede generar tranquilidad momentánea, pero el verdadero test de sostenibilidad está en las cuentas públicas. Sin orden fiscal consolidado, cualquier calma cambiaria corre el riesgo de ser transitoria.

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