


Más sueldo no significa más consumo, cómo usarían un aumento los asalariados argentinos



⌚ Tiempo de lectura estimado: 1:45 min
Un aumento que no sería para crecer, sino para sobrevivir
El deseo de ganar más dejó de ser aspiracional. Hoy es una necesidad urgente. El dato más elocuente lo confirma: el 37% de los trabajadores destinaría un eventual aumento salarial a pagar deudas.
Cuando la prioridad es cancelar compromisos financieros antes que consumir, invertir o mejorar calidad de vida, el problema deja de ser coyuntural y pasa a ser estructural.
La economía doméstica opera en modo defensivo.

El sueldo no cubre lo básico
El deterioro del poder adquisitivo es contundente.
El 86% considera que su salario no cubre necesidades básicas.
El 58% percibe que su poder adquisitivo empeoró en el último año.
Este escenario refleja una brecha creciente entre ingresos y costo de vida, en un contexto de inflación acumulada elevada en los últimos dos años.
El salario perdió capacidad de ordenar el presupuesto familiar.
Qué harían si ganaran más
El 100% de los encuestados manifestó que le gustaría recibir un aumento. Sin embargo, el destino de ese ingreso adicional revela la fragilidad financiera actual:
37% cancelaría deudas
27% lo destinaría al ahorro
17% lo usaría para alimentación y recreación
16% invertiría
3% mencionó otros destinos
El dato es revelador: incluso un aumento no se traduciría inmediatamente en mayor consumo expansivo, sino en ordenar cuentas atrasadas.
Endeudamiento generalizado
El 72% de los trabajadores posee algún tipo de deuda. Al mismo tiempo, los gastos fijos absorben la mayor parte del ingreso mensual.
El alquiler es señalado por el 43% como principal gasto, seguido por la alimentación con 30%. Además, un 12% destina principalmente su sueldo a cancelar deudas, 5% a educación y 3% a transporte
El dato más crítico: el 24% afirma que apenas cobra destina el 100% de su salario al pago de cuentas.
No existe margen de maniobra. Casi uno de cada cuatro trabajadores queda sin disponibilidad real de ingreso.

El ahorro se volvió excepcional
Aunque el 27% afirma que ahorraría si ganara más, la realidad muestra que el 89% no puede guardar dinero con su salario actual
Solo un 11% logra ahorrar. Entre ellos:
31% invierte en fondos
25% compra dólares
El resto diversifica en otras alternativas
La preferencia por el dólar como refugio vuelve a aparecer como síntoma de desconfianza en la moneda local.
Sueldos que duran cada vez menos
La duración del salario confirma la presión sobre los ingresos:
13% afirma que el sueldo dura menos de una semana
26% dice que alcanza hasta dos semanas
61% logra cubrir tres semanas o más
En términos prácticos, casi cuatro de cada diez trabajadores se quedan sin recursos antes de mitad de mes y recurren a tarjetas o préstamos para completar gastos.
El salario perdió previsibilidad y capacidad de sostener el mes completo.
Impacto en empresas y consumo
Para empresas y pymes, este fenómeno redefine el comportamiento del mercado interno.
Un consumidor endeudado y sin margen financiero prioriza lo esencial, posterga compras y compara precios con mayor intensidad. El consumo deja de ser expansivo y se vuelve selectivo.
Incluso ante una eventual mejora salarial, el efecto inicial no sería mayor demanda, sino desendeudamiento y recomposición de equilibrio financiero.
En provincias del interior como Chaco, donde el consumo depende fuertemente del salario formal y del comercio local, esta dinámica impacta directamente en ventas y actividad económica.

Una radiografía del mercado laboral
Los datos configuran una radiografía clara: el salario ya no es herramienta de progreso, sino instrumento de supervivencia.
El aumento salarial dejó de ser sinónimo de mejora en calidad de vida. Hoy representa la posibilidad de pagar lo que se debe y recuperar un mínimo margen de estabilidad.
Qué mirar hacia adelante
Para InfoEmpresas, la discusión salarial no puede limitarse al porcentaje de aumento nominal. La clave es la recuperación real del poder adquisitivo.
Mientras el ingreso no supere de manera sostenida al costo de vida, el mercado interno seguirá condicionado por el endeudamiento y la fragilidad financiera de los hogares.
El desafío no es solo mejorar salarios, sino reconstruir la capacidad de ahorro y planificación. Sin ese cambio estructural, la economía real continuará operando en modo defensivo.




Casi un millón de empleos menos en 10 años: la UCA alerta sobre el avance del "rebusque" y la informalidad

EE.UU. va contra Pix, la forma de pago más utilizada por argentinas en Brasil


Cambios para tener en cuenta si compras en Amazon, Shein y Temu


